UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

sábado, 17 de febrero de 2018

Autoconocimiento


Autoconocerse es encontrar el verdadero ser que habita en nosotros. Para ello debemos sacudirnos el polvo acumulado durante años. ¡Ya! lo sé por propia experiencia, no es tarea fácil, pero ¿quién dice que es imposible? Desde luego que yo no.


A partir de nuestro nacimiento nuestra membrana se va cubriendo de pequeñas partículas que no solo le llegan desde el exterior, también desde nuestra propia información. Así es hasta formar una densa capa de miedos, educación orientada bajo los deseos de los demás, represión, aprensiones, contrariedades, sueños rotos.... Una pátina que no solo impide a los demás vernos como en realidad somos, sino lo que es peor, nos oculta a nuestra propia inteligencia.




Conocernos, sentirnos, saber cómo somos en realidad, cual es nuestra existencia, son vitales para poder desprendernos de esa coraza sin hacernos daño, sin friegas que rompan nuestra membrana, solamente sacudiéndola con ligereza, una y mil veces si hace falta, hasta vernos libres de todo ese polvo que nos coarta y nos va matando silenciosamente.

Hay veces que no lo hacemos porque no deseamos hacer daño a quienes nos rodean, porque nos sentimos cómodos, porque vemos como inherente a nosotros mismos esa densa capa que nos impide en realidad respirar tal y como somos, por miedo. Sin duda, pensamientos erróneos, porque antes de querer a los demás, debemos querernos a nosotros mismos. Esa es la mejor muestra de amor que podemos transmitir a aquellos que amamos.

En este viaje somos muchos los que nos cubrimos con ese blanquecino manto, pesado por el tiempo, raído por nuestras luchas interiores, sudado por acalorados sueños que nos rompen en mil pedazos.

Hace tiempo que decidí sacudirme de mi mismo. Al fin comprendí que soy un ser espiritual que habita un cuerpo humano, que debía autoconocerme, contemplarme, ser agradecido con todo lo que me rodea, descubrir que amamos hacer. Si lo hacéis, si vamos sacudiéndonos toda la negatividad acumulada durante toda nuestra existencia, nos sentimos mejor, más dichosos, menos pesados, más contentos, menos insufribles, más radiantes, menos cansados. Nos sentimos en realidad tal y como somos, hombres completos que viven su vida desde la felicidad que nos da el ser.

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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente







3 comentarios:

  1. Muy bueno... realmente me toco el corazón, sentí identificado, como si todas esas palabras tuvieran un destinatario, YO.
    (Quizá es el hecho que trato de descubrirme y aceptarme a mí mismo, cambiar o no).
    Saludos.

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    1. Gracias Sebastian, en realidad todos somos destinatarios de una u otra forma. Con el autoconocimiento cada uno encuentra su Yo.

      Un abrazo.

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  2. Este mensaje es para Alternativo Palermo. No sé que pasa que recibo tus comentarios por mail como que se han publicado por aquí, pero en realidad no han sido alojados en el blog. Saludos amigo.

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