UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

lunes, 8 de mayo de 2017

Cita a ciegas


Nuestra dualidad de hombres casados nos aboca en ocasiones a cegados encuentros que no llevan a ninguna parte. Supongo que nos dejamos llevar por el morbo del momento, por esa ansía de conocer a otros en mismas circunstancias de vida. Habrá quien lo hará por calmar su acuciante sed de hombre, otros por encontrar un amigo, y otros por no se sabe que razón.

En esta última categoría me incluyo. No busco nada, ni a nadie. Aunque pensándolo bien, tal vez este equivocado y en realidad si que busque una chispa en la vida, un hombre con quien conversar frente a frente de mis sensaciones e inquietudes. Tengo algún amigo con quien hacerlo, a los que aprecio de corazón, pero pasan los meses y no puedo verlos o hablar con ellos. Obligaciones de ambos nos lo impiden, aunque casi siempre son más mías que de ellos. En esos momentos, cuando se vuelve imperioso el contacto visual y cómplice de un hombre, es cuando bajo la guardia y me dejo arrastrar por un mensaje que me lleva a una cita a ciegas, aún sabiendo que no va a haber feeling, complicidad o como queráis llamarlo, porque acudo a la cita sin ganas, con la sensación de que estoy fallando a mis convicciones, con la obstinada pregunta de que hago yo allí.

Nunca origino un contacto. Siempre es el otro el que me envía un mensaje. Esta vez todo comenzó con unas palabras en el mail de este blog. Contesté como siempre hago, conversando con frases cortas con alguien que se muestra interesado en conocerme. Le contesté. Insiste en hablar. Le digo que no busco nada.  Sigue enviando mensajes. Al final cedo y nos pasamos el número del móvil. Pide intercambio de fotos y le digo que no. Hablamos una vez, y dice que soy simpático. Imagino que fue porque hablé sin parar, contestando a sus incesantes preguntas. 

Me resisto, pero me ilusiona. Te desengañas porque te dices que no buscas nada, pero sigues hablando más mal que bien por whatsapps aunque en realidad, lo haces sin saber porqué. No te esfuerzas en contestar, y un buen día vuelves a hablar por el móvil y quedas para tomar un café que al final es un esporádico encuentro de cinco minutos, de pie en la calle, y que desde el primer momento eres consciente que está abocado al fracaso. 



¡Si!. No sientes nada pero quieres quedar bien y comienzas a decir tonterías y más tonterías. No es de extrañar que todo acabe pronto, con un apretón de manos y un estamos en contacto. Sabes que has hecho el ridículo más espantoso.

Ya con el primer paso de vuelta eres consciente que no va a haber ningún contacto, que todo acaba ahí. Por muy atractivo que fuese tu cita, tu mejor amigo, el que escondemos en la entrepierna no se ha sentido motivado, y tal vez al otro le haya pasado lo mismo.

Buuufffff…. Es entonces cuando pienso que he de esforzarme en no dejarme llevar por impulsos, en que he de seguir los dictados de mi corazón, en hacer caso a mi intuición, que nunca me falla, en no dar la cara para que pongan cara a quien esto escribe. Porque en realidad me sentí utilizado.

A estas alturas de la vida, voy teniendo muy claro que no me gustan las citas a ciegas, aunque soy consciente que alguna que otra habrá, pues soy un hombre que necesita mirar de vez en cuando la complicidad en los ojos de otro hombre.

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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente










7 comentarios:

  1. Buena noche Germán, me perece que como para cualquier situación en que se deba interactuar con alguien, en amistad, negocios, complicidad, lo que sea hay que hacer es aclararse uno mismo las expectativas y luego conciliarlas con la contraparte antes de atreverse a un primer paso.

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  2. Una entrada muy personal, muy de exponerte, muy de abrir tu interior y dejarnos ver. Una entrada muy íntima.
    Gracias por tu transparencia, para mi eso es ser muy valiente.
    Un fortisimo abrazo, somos muchos los que estamos como tu.
    Hotdardo

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  3. Dejarnos llevar termina siendo otra experiencia que reafirma lo que sabemos o puede dejarnos nuevas armas con las cuales proceder. Yo fui a varios encuentros, evitaba que fuesen a ciegas. Pero muy claro en el tipo de persona que buscaba. Eso me permitía reconocer -por lo general- cuando de esa cita solo me llevaría una grata conversación, el aprender sobre otra forma de ver la vida, o sencillamente continuar cada quien como hasta ese entonces, luego de un corto encuentro en el que cada quien sigue explorando, conociendo, buscando, aprendiendo, siendo.

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  4. Tienes un blog muy interesante y muy sincero.
    Yo tengo uno: www.malagasensual.com

    Si no te importa, me gustaría añadirte a la lista de mis favoritos. Si es así hazmelo saber por un email a malagasensual@hotmail.es

    Gracias!

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  5. A mi también, la verdad ,que me gustaría tener un colega en las mismas circunstancias pero no para tener sexo pero si para compartir sentimientos y percepciones de nuestro dia a dia. Alguien en que confiar una amistad sincera e integra, expresar lo que siento y percibo y no sentirme tan solo. Muy valiente German.

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  6. Casados o no las citas a ciegas casi siempre siguen una dinámica muy parecida a la que cuentas y que le hacen perder a uno las ganas de volver a quedar con nadie en mucho tiempo. Como muy bien te decía el primer comentario, cuentan mucho las expectativas con las que uno enfrenta la cita, y un buen consejo es no esperar nunca demasiado en primera instancia porque por muy bien que fluya la química entre dos personas por un chat, un intercambio de correos o un teléfono, en realidad no se acierta a adivinar como es plenamente la otra persona hasta que uno no la tiene enfrente ( y no hablo solo de lo físico )...
    ...pero tampoco hay que perder la esperanza, hombre, la vida da muchas sorpresas y no siempre son sorpresas negativas, jeje.
    Abrazos y feliz primavera, amigo mío.

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  7. Agradezco vuestras palabras, con vuestros sinceros comentarios me ayudáis más de lo que creéis en este viaje. Cada experiencia me ayuda a crecer. Un abrazo a todos.

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