UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

jueves, 26 de enero de 2017

Esos amigos a los que no se olvida

Estos días llevo dándole vueltas a una sensación que por momentos me abruma. Presumo que nos pasará a casi todos los que compartimos este viaje, o al menos a aquellos que tenemos cierto sentimiento, cierta sensibilidad ante la existencia.

Veréis, en este tiempo de idas y venidas he conocido personalmente o por las redes sociales a gente muy especial, gente que me ha llegado al alma, gente con la que no ha habido una continuidad por cuestiones que no llego en principio a entender, aunque tal vez sea solo por miedo. Son hombres con los que me he sentido complacido caminando por la sierra, tumbado en la orilla de la playa, conduciendo kilómetros por un instante, dejándome acariciar en un sensacional masaje, gozando de un masaje o simplemente hablando por mail.


 Han sido instantes de vida, en los que me he sentido pleno, contento, feliz. Hasta que de repente me llegaba su silencio o su cansancio ante mi silencio, ante mis frecuentes ausencias. No siempre puedo estar disponible, ni para escribir unas palabras en forma de mensaje. Demasiados ojos me miran en mi entorno, incluso los míos son demasiado censores en este lado.

Ellos, quedan en el archivo de mi corazón, modelados por mis manos que les recuerdan en cómplices momentos nunca perdidos.

Y es, que ser casados y compartir parte de nuestro tiempo con otros hombres se hace complicado, a no ser que compartas ciertas actividades deportivas, lúdicas o de amistad, que te acerquen sin levantar recelo en tu entorno.  ¡Ay, quien pudiera vivirlo!.

Esos miedos me han apartado de gente a la que le tengo afecto.  No soy de dejar amigos por el camino, mantengo los mismos desde la infancia y otros muchos que se han ido acercando a lo largo de mi vida. Tal vez por ello me duela no saber nada de esos amigos que optaron por su silencio, por mi silencio, por nuestros miedos. Ellos tendrán también sus razones, calladas, enmudecidas, esforzadas, que valoro y respeto. Mejor si es así, porque incluso me he preguntado alguna vez si les ha sucedido algo grave en lo físico y de ahí su mutis.

Esta tarde leyendo a Séneca vienen de nuevo en instantes de vida. No puede ser de otra forma, en sus escritos observa que el enseñar o compartir una experiencia con alguien nos hace mucho más felices que tenerla para nosotros mismos. ¡Que fría es una vida que no se relaciona, que no busca el calor de una amistad! Cartas a Lucilio.

A todos ellos quería dedicarles mi pensamiento en esta tarde de llamas que no arden por el apretado frío que nutre mi animo.  ¿Volverá el calor de la amistad silenciada?

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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente







4 comentarios:

  1. El calor de la llama de la amistad no se apaga, como bien lo dices muchas son las causas que lo aminoran pero al menor soplo renace. Es un gusto volver a leer tus líneas y saber que atesoras, como muchos de nosotros, los instantes compartidos en actividades a veces tan impersonales como un chat o un intercambio de correos, en mi caso. Gracias por dejarnos ver reflejados en tus publicaciones nuestros miedos, anhelos, inquietudes, dudas, verdades e incertidumbres que muchas veces, por el entorno atento y censor que nos envuelve, debemos masticar y tragar en silencio.

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    1. Se te echaba de menos José Aureliano, con esa forma de expresarte tan grande y ese corazón inmenso. Un abrazo grande en la distancia.

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  2. Hola German , que dificil es encontrar eso que describes en este artículo, aunque tengo amigos , y estoy en un grupo deportivo, nunca he podido encontrar a ese alguien especial con quien poder expresarme tal como soy en todos los sentidos.
    Un abrazo , me gusta mucho tu blog.

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    1. Hola Vicent. A mi me pasaba lo mismo, en realidad sigue pasándome lo mismo, porque para compartir estas inquietudes no hay nadie en mi entorno con quien hacerlo, pero si en este otro lado, en este viaje. Aquí estamos abiertos a escuchar, a ayudar, a comprender, a ser nosotros mismos. Ya sabes... Un abrazo.

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