UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

martes, 14 de junio de 2016

Calor caliente


Estos días el calor se ha resuelto caliente. Ha llegado desatado por el viento de poniente con temperaturas más propias del verano más pleno. Hasta en la sombra agobiaba. Tan radiante que destellaba en brillos de faca, con olor dulzón a flor de tilo que espera su cosecha, penetrando a dentelladas en la desnuda piel. Por momento se mostraba tan violento que era como recibir un inesperado golpe en la cara. De los que te dominan como una raza caída en la densidad de su historia.


Pensar en el mero contacto con otro cuerpo hace que el calor aumente hasta lo indecible. Solo apetece estar solo. Inundarse de agua con la que refrescar la abrasadora piel. Mojarse hasta que el calor quede impregnado en cada gota de agua, en cada transparencia de la consciencia.




La bañera, la piscina, la playa, el lago, el pantano o el río son el mejor aliado. El único que alivia de calores externos, porque al calmar la piel con el agua se encienden aquellos otros calores que nos invaden desde dentro, desatando las ganas de otra piel. Contradicciones de un cuerpo expuesto a los delirios del calor más soleado.


Estos días me siento peregrino de agua con la que calmar el calor radiante, el que quema como una llama turbada por lo desconocido. Dicen que en medio de tanto ardor lo mejor es beber directamente del grifo, como se dice popularmente por aquí “a morro”, para que la frescura de tan preciado liquido calme tanta excitación, fogosa y caliente, como el viento que sopla estos días entre los árboles de mi presencia.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente







No hay comentarios:

Publicar un comentario