UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

jueves, 25 de junio de 2015

Sobre esa parte de nuestra anatomía que pocos se atreven a nombrar



Hay una parte de nuestra anatomía que pocos se atreven a nombrar por parecer de lo más indecoroso o escatológico. Incluso en el colectivo GLBT hay gente que busca sinónimos para definir lo que hace una palabra de lo más simple y hermosa, culo.


Reconozco que antes era de esos que lo llamaban culete, ano, extremidad inferior, nalgas, donde la espalda pierde su casto nombre, orto y un sinfín de nombres que lo único que evitaban era llamar con su nombre a una zona de gran sensibilidad. La que no he utilizado nunca es una palabra que incluso llegué a despreciar, por lo  cursi que me resulta, y que no es otra que pompis o pompi.

¿Por qué nos parece una zona tan sucia que no osamos nombrar? Quizás por que la represión ejercida desde ciertos poderes a lo largo de los siglos pretendía que no se conociesen los placeres que encierra tan sensible zona y sobre todo por las practicas sodomitas. El hombre y la mujer solo debían sentir placer en sus cuerpos ante practicas sexuales meramente reproductivas, el resto estaba prohibido disfrazado de pecado. Tal vez por ello insistían en recordar que por el culo evacuamos los restos que ingerimos para alimentarnos y que sin duda no odoran agradablemente. Algo que tiene fácil solución. Una vez más, el ser humano perdía su libertad en lucha con lo prohibido.


De forma generalizada nos perdemos los grandes placeres que nos puede ofrecer un gran desconocido que nos acompaña en cada segundo de nuestras vidas. Lo digo por propia experiencia. Tabús que rompí en su momento con parejas femeninas, pero de forma muy sutil, extremadamente esporádicas y tremendamente placenteras.

A ello me ayudo practicar el nudismo. En una playa o zona nudista se ven culos de todas las formas y tamaños. Unos planos, otros regordetes, nalgones, con formas redondeadas, grandes o pequeños, algunos peludetes, otros de lo más suaves, vamos para todos los gustos. Siempre había tenido complejo con el mio, porque aunque está muy bien puesto, es algo peludo. Allí se acabaron mis complejos y comenzó mi libertad de ser, pues en un hombre me gustó que tuviese pelillos, lo que como veis por las fotografías subidas en esta entrada me sigue gustando.



También contribuyó que hará unos tres años un masajista rompió totalmente mis tabúes al respecto. Nunca agradeceré lo suficiente aquel día en que me pidió que me quitase los calzoncillos para llegar bien a trabajar todo el cuerpo. Al masajear las nalgas de mi culo sentí un goce nunca antes conocido. El vello no fue obstáculo, al contrario, ayudaba a acrecentar el placer, tanto que temí que me pidiese dar la vuelta. No hace falta decir más, solo que fue una experiencia maravillosa.


Desconozco que se siente cuando te penetran el culo. No se ha dado la ocasión para ello. Cierto es que para muchos hombres la penetración anal es sinónimo de falta de hombría, pero al menos para mi, nada más lejos de la realidad. Me parece fenomenal que si te gusta, porque no disfrutar del placer que ofrece, pero eso si, con seguridad y protección, que para algo esta el condón.

Los que lo han experimentado cuentan que da un gran placer, incluso algunos solo encuentran el orgasmo siendo penetrados. No hay que olvidar el beso negro, o beso anal. La boca es fuente de placer también en el culo. Las ramificaciones nerviosas de esa zona son tan sensibles que el placer está más que asegurado.


De momento disfrutaremos con los graciosos y sexys movimientos de los culos, sean de la condición que sean o pertenezcan a mujeres u hombres, al pasearse ligeros de ropa o desnudos ante nuestra suspicaz mirada.

fotografía: www.markussauer.com

         ------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente

4 comentarios:

  1. curioso, esa parte que todos volteamos a ver, hombres y mujeres, de cualquier orientacion sexual..

    en este pais es un alago que una mujer te mire el culo, pero una terrible ofensa si un hombre lo hace, aun asi creo que es de las partes mas placenteras de ver y/o tocar, aqui son las mujeres las que se suelen obsesionar con tener un culo hermoso, redondito todo eso, aunque hay muchos hombres que tambien tienen lo suyo.

    aun hay muchas barreras que derribar, es un tabu muy, muy arraigado, al menos en este pais.

    salu2

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues a derribar esas barreras reivindicando una parte de nosotros que es sencillamente maravillosa. Saludos.

      Eliminar
  2. Aun teniendo en cuenta que me faltan unos cuantos tiros pegados para poder hablar con más conocimiento de causa, he de decir que me encantan los culos ( cielos como me sonó de terrible, jaja, debe ser el tabú ese del que hablas en el post ) y si además son peludetes ya me hacen perder el sentío. Hay que vencer esas barreras de las que habláis y disfrutar del culo propio y ajeno en toda su plenitud...¡vaya reivindicación de culos que me ha salido! :-)
    Abrazos, amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja... te ha salido una reivindicación de lo más guay, clara y sincera, como me gustan, que pongan otros los tabúes a su vida.

      Un abrazo grande, pero esta vez con las manos en el culo, jejeje

      Eliminar