UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

sábado, 21 de marzo de 2015

Una alineación de luna




Ayer se alineó la luna, la tierra y el sol. Creando en el cielo un sueño germinado de tres círculos. En definitiva, un eclipse de sol nos acercó un espectáculo único que se vio en plenitud en las islas Feroe o en Noruega. En su secuela, hoy hemos tenido las mareas del siglo, un hecho que se da, más o menos, cada veinte años. El mar sumerge la tierra para que brote en la arena la existencia.

Siempre la luna. Mi luna. Luna de marzo amorosa, que luce nueva ahogando en sombras mis temores. Amo la luna, hasta de estudiante tome baños de luna con mis compañeros. Desnudábamos nuestros torsos en la terraza del colegio mayor acaparando sus rayos, bebiendo a sorbos cuba libres, conversando de aquello que nos hacía hombres. En aquellos momentos me sentía entregado a lo desconocido cuando con su luz blanca iluminaba mi nave sin rumbo. Me considero una persona lunera, pero no de esos que cambian en sus ideas, de esos no, sino de los que creen en el influjo de la luna en nuestras vidas. La lluvia, los partos, las cosechas, el cuerpo, el amor, el sexo, … todo esta influido por la luna, recibe su mágico influjo para renacer pleno de savia, alimentando nuestro camino.

Así que ha sido una complacencia ver como el monte Saint Michel en Francia volvía a ser una isla, o como las playas del norte de España desparecían engullidas por el mar durante unas horas. La naturaleza siempre viva, cambiante, como nuestras energías. No he dejado de pensar en estas horas si esa alineación tan prodigiosa se diese en nuestras vidas de hombres casados, es decir, nuestra mujer, nosotros y nuestro amigo alineados en el camino de la vida, como el sol, la luna y la tierra, aunque solo sea por unas horas. Sería maravilloso tenerlo todo como seres egoístas que somos, sin tener que elegir, solo tomando de la mano la más honda ternura.


Estos días sueño como una ola en la noche, en lo oscuro de la luna, encontrándome bajo las palmeras con los halos de mi vida, los que se mueven entre el cuerpo de una mujer y los brazos de un hombre.

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2 comentarios:

  1. Es verdad, sería estupendo poder tenerlo todo sin tener que hacer elecciones, pero parece que en la vida es obligatorio elegir y decantarse incluso a nivel astronómico.Porque ya lo sabes tú, en la vida los eclipses se dan muy pocas veces.

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    1. Tan pocas que se dan de muy largo en largo tiempo. Por eso acepto mi elección, porque es la deseada por mí.

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