UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

viernes, 20 de marzo de 2015

Un día para la felicidad


No soy de los que escriben varias entradas al cabo del día, de hecho me parece que es la primera vez que lo hago, pero no he podido abstraerme de hacerlo al oír hace un momento en la radio que hoy es el día de la felicidad. No podía dar crédito a lo que oía, ¿el día de la Felicidad? Así que he decidido entrar en Wikipedia por saber más de ello, porque claro quien soy yo para poner en duda lo que dicen los informativos.

En efecto, para mi mayor sorpresa, es totalmente cierto, aunque muy reciente, pues se celebró por primera vez el año 2013, gracias a una iniciativa del Reino de Bután, que considera este sentimiento como el más importante del Producto Interior Bruto. El 28 de junio de 2012 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 66/281, publicada el 12 de julio, decide proclamar el 20 de marzo Día Internacional de la Felicidad.

¡Ahí queda eso! Algo muy mal debemos de estar haciendo para que organicemos un día en el que se hable de la felicidad, en el que se conmine a los países a que inventen cosas para que seamos felices. Cuando la felicidad está en nosotros mismos, en nuestra búsqueda interior, en nuestra escala de valores. Yo me quedo con esta frase del gran Tolstoi: Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo.

Sabias palabras, y muy simples, y tan difíciles de llevar a la practica para la mayor parte de la humanidad, sobre todo para los que vivimos en el mundo occidental. Porque tenemos la manía de creer que la felicidad se obtiene acaparando cuanto más mejor. Bien lo dice el refrán cuando más se tiene más se quiere. Por lógica con este postulado uno nunca será feliz. Siempre querrás una casa mejor, un coche más nuevo o una mujer espectacular, que se queda en eso, en mero espectáculo, y ....

En fin, que el hombre desarrollado se empeña en hacer listas en las que apuntar aquello que pensamos que es el sumun de la vida, pero que en realidad no nos ofrece aquello que más deseamos, cuando lo mejor, lo más valioso, esta en una sonrisa. Ese es el camino de la felicidad, vivir sin aspavientos, con alegría.

He encontrado también en internet que Nick Powdthavee, economista comportamental de la Universidad de York y autor del libro “La ecuación de la felicidad” los enumera en esta lista, realizada exclusivamente para hombres, si, en masculino:

 1 - Pasar tiempo con los amigos.

 2 - Tener mejor salud que los demás.

 3 - Una compañera feliz.

 4 - Tener un trabajo que se disfrute.

 5 - La solidaridad.

 6 – El matrimonio.

 7 - Vivir cerca del trabajo.

 8 - Ser joven y ser viejo.

 9 - El sexo.

10 - Ganar más que los otros.

No pongo en duda este trabajo, todo lo contrario, comparto esa lista, aunque el orden me parece un tanto extraño para los deseos de un hombre. Pero me quedo con las palabras de Tolstoi, siempre he pensado, así me lo han enseñado mis padres, que la felicidad no está en el tener, sino en el ser.


Hoy más que nunca voy a hacer caso a Naciones Unidas, y desearos con un abrazo que seáis por siempre felices.










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4 comentarios:

  1. La felicidad es el equilibrio. Solo eso. Casi nada.Entre ser y tener. Entre pensamientos, palabras, acciones y omisiones. Entre tristeza y alegrías, luces y sombras. ....y un innumerable rosario de pequeñas y grandes cosas.

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    1. En efecto Sisco, es un equilibrio que parece fácil de tener, pero que en momentos se hace complicado, aunque creo que una sonrisa ayuda

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  2. Es verdad que cuando se crea un día para reivindicar algo suele ser porque ese algo no está funcionando o siendo tratado como debería... pero en fin, no viene mal recordar que todo el mundo tiene derecho a ser feliz, y en algunos casos habría que decirnos que tenemos "el deber", porque teniendo todo lo que tenemos parece que solo reivindicamos nuestro derecho a quejarnos. Y me miro a mi mismo, que conste, jaja.

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    1. Ese es uno de los grandes problemas de este país, quejarnos de todo sin hacer nada para cambiarlo, para cambiar esa supuesta infelicidad. Lo mejor que podemos hacer en el día a día ofrecer nuestra felicidad a los demás.

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