UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

viernes, 6 de marzo de 2015

El viajero inmóvil


Ayer estuve en el Conde Duque en Madrid, un espacio cultural al que me gusta acercarme por sus espacios y contenidos. El que fuera Real Cuartel de Guardias de Corps desde 1717 ha experimentado una transformación total a partir de 2005. Hace años gustaba de sumergirme en sus archivos y bibliotecas buscando desde el pasado respuestas al presente. Ahora disfruto de sus exposiciones, como la que vi ayer del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid.

Escultura, pintura, fotografía de las vanguardias me trasladaban a un mundo onírico, donde los ojos saludaban las obras expuestas recreándose en lo temporal para adentrarse en el alma del artista. Me detuve delante de un cuadro que me sedujo por su composición. Eran como distintos cuadros en uno solo, como secuencias de una vida. Al acercarme a leer el cartel que lo señalaba me quede sobrecogido. El autor lo había llamado El viajero inmóvil I, con lo cual en algún lugar había más cuadros con el mismo titulo. Fue pintado en el año 1986 por Mariano Carrera Blázquez, conocido como Dis Berlín. Me sedujo tanto la obra que busque en internet las siguientes secuencias. Las encontré, pero no me sobrecogieron como el primero de los cuadros.


El viajero inmóvil I. Dis Berlin (Mariano Carrera) Óleo sobre lienzo 1,95cm x 1,95cm. 1986. Museo de Arte Contemporáneo de Madrid.

Supongo que os preguntareis porque me impresionó la pintura. Simplemente porque me vi reflejado en ella. Un viajero que viaja desde su silla. Mirando, caí en la cuenta que soy un viajero inmóvil de este viaje que emprendí un día en una crecida playa. Un viajero que sueña, fantasea o se ilusiona con viajar a la piel de un hombre, a sus dibujadas sombras, a sus amados significados, pero que teme ese viaje por si descubre un paisaje tan hermoso y vivo que le abstraiga de todo lo que le rodea, en especial de la mujer amada.

Un viajero inmóvil que vive en silencio sus ganas, sus avideces, sus apetitos, consiguiendo que sus inquietudes sean olvido. Un viajero que vive sus anhelos desde la pantalla de un ordenador, o como dirían nuestros amigos americanos, desde su computadora, sentado sobre una maleta donde guarda sus recuerdos, entregas e ilusiones para que no puedan escapar nunca. Cree estar así seguro de que todo va a quemarse en el brillo de sus ojos, que nunca van a llegar a instalarse en su cerebro. Por el momento controla su vida para que discurra junto a la persona más querida. Se dice a si mismo que para el es el día, no la sombra. Vive el Amor tocado por la alegría, feliz, embargado por la sonrisa, gozando de cada momento. No obstante sabe que lo que haya de ser será, aún no queriendo nunca romper la dulzura que le envuelve.




¡Sí!, soy un viajero inmóvil que no camina para que su viaje no le aparte de su deseada vida. Aunque algunas veces duda y da un par de pasos que desanda al instante para sumergirlos en la luz del olvido.


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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente.

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