UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

lunes, 30 de marzo de 2015

No puedo vivir sin sentir en mi tu aliento



Son ya demasiados días sin sentir tu aliento. Demasiados días embebido en tu recuerdo. Mis manos quieren acariciarte, sentirte entre mis dedos. Nerviosas se mueven buscando las líneas de tu rostro.

Hoy esperaba verte de nuevo, pero el tiempo ha querido retrasar unos días nuestro encuentro. La ilusión vino y se fue como si se la llevara el viento. Iluso de mi creía que estaba en cada una de mis manos.

Quisiera que las horas pasasen como un suspiro alzado para ungirte con el bálsamo de mi mano, inmensamente dulce, suave, sereno como mi sombra está ahora en tu orilla. Quisiera que el mundo me llevase a tu lado para morder nuestros labios ardientes de deseo. Quisiera tantas cosas contigo que las palabras ya no alcanzan a escribirlas. Volver a perderme en ti es mi sueño y mi privilegio.

De nuevo miro el reloj buscando el paso de las manecillas, de los segundos sin freno. Te llevo tan dentro que eres carne en mi pecho, olor en mi alma y mirada en mis ojos.

Lo sabes, mujer amada, no puedo vivir sin sentir en mi tu aliento.




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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente


domingo, 29 de marzo de 2015

100.000 gracias




Cuando comencé a escribir este blog un 3 de enero de 2013 nunca pude imaginar que llegara a tener tantas visitas. ¡Sí! ya sé que comparado con otros blogs es una cifra irrisoria, y que ya llevo con este viaje inesperado más de dos años, pero para mi no es tan solo una cifra. Sois amigos que compartís conmigo este viaje lleno de sueños e inquietudes, y para muchos también de placeres. Por ello, cien mil visitas, que no cien mil amigos, suponen un gran regalo.

Decidí escribir mis sensaciones, sentimientos e impresiones en torno a la bisexualidad de un hombre casado, como una terapia. Como una forma de expresar aquello que me asfixiaba hasta casi ahogarme. Soy consciente que no me pasa a mi solo. No podemos confiar en nuestro entorno por seguridad. Entonces, ¿qué hacer? las redes sociales nos han ayudado a comunicarnos con otros hombres en nuestra misma situación desde el anonimato, o al menos en un principio, hasta que la confianza y complicidad nos hacen ir un poco más allá. Pero yo necesitaba ser aún más honesto conmigo mismo, abriéndome a otros en mi misma situación dejando por escrito lo que sentía, aún a sabiendas de que no encontraría respuesta. Pensaba que era como lanzar un mensaje en una botella a mi amigo el mar para que lo guardase en sus aguas. Dejaba así por escrito todo aquello que le contaba en la intimidad de nuestros encuentros, desnudos los dos de corazón y aliento. ¡Que difícil y espinoso se hace cuando uno descubre su bisexualidad!. Y para colmo de mi desesperación ese descubrimiento se produce en la recién llegada madurez, creyendo que era más un vicio adquirido que una grata cualidad.

A pesar de mis adversos pronósticos, los mensajes lanzados en la botella alcanzaron puertos y playas, y lo más importante, el corazón de muchos. Por ello, para este hombre de palabras salidas del alma ha sido un descubrimiento encontraros, y más aún llegar a compartir con vosotros mis espacios. Habéis estado a mi lado en los malos y en los buenos tiempos, compartiendo mis preguntas, miedos, ansiedades, inquietudes, sueños, desasosiegos, ganas… Tantos que he creído mi vida rota en muchos momentos. Vuestros consejos, vuestra palabra me ha ayudado a ir reconstruyéndola, a trazar mis líneas de vida.

Saber que te leen en Nueva Guinea, Rusia o Canadá entre más de cuarenta países, supone conocer que uno no está solo en este viaje de hombre casado. Un viaje que ya sé que recorre todo el mundo con escalas en cada uno de vosotros.

Algunos os habéis atrevido a escribirme compartiendo conmigo vuestros momentos de vida, turbaciones o anhelos. Buenos amigos hay en Méjico, Argentina, Colombia, Puerto Rico, Bolivia, Perú y, como no, España. Me habéis llegado a emocionar con vuestras palabras. Es muy positivo para mi que unas letras enlazadas que buscaban complicidad y ayuda ante lo incomprensible de la situación, os hayan ayudado a algunos al encontrarse reflejados en ellas. Hasta he pensado en que el universo me devolvía con creces lo que lanzaba a la memoria de mi mar. A todos, a los que escribís y a los que miráis en silencio, a todos los que habéis buscado la palabra bisexual en internet y me habéis encontrado, mi gratitud por estar ahí. Con vuestra compañía este viaje se ha vuelto delicioso, porque las delicias las proporcionan los buenos amigos.

Desde el primer momento supe que el nombre de este blog debía llevar la palabra viaje, ya que descubrí mi inesperada bisexualidad durante un viaje, pero sobre todo porque desde entonces comenzó un autentico viaje para este hombre casado que aún sigue. Por ello en un principio le llamé El inesperado viaje bisexual de un casado. Con el tiempo eliminé la palabra inesperado, porque si lo fue para mi cumplidos los 47 años, para otros lo fue mucho antes, incluso desde que se reconocen como personas. Así, que si compartía este viaje con otros, mejor que fuese más generalista. El viaje bisexual de un  casado identifica a hombres que siguen el mismo camino con una maleta tan llena de inquietudes y ganas que en ocasiones requiere de ayuda para poder seguir.

Sabéis que no me gustan las etiquetas, para mi una mujer o un hombre “bisexual” es un ser humano pleno, que vive su vida sin renunciar al placer y al alegría en su totalidad. El utilizar la palabra bisexual, tan manida y que tanta incomprensión produce, ha sido simplemente por acercarnos y compartir nuestras vivencias.

En estos momentos del viaje estoy seguro de una cosa, que mi mujer es lo más importante que me ha pasado en la vida, la quiero y esta presente en todos los rincones de mi alma. Bueno, en todos no, porque en uno muy chiquito os encontráis vosotros, mis amigos y confidentes.

Dicen que los verdaderos amigos no son los que ves a diario, sino los que aunque no ves físicamente, sabes que están contigo. Un aserto del que no me cabe la menor duda. 100.000 gracias por estar ahí, por formar parte de mi, por compartir este viaje que la vida nos ha servido para crecer en sentimientos y afectos. Sed felices.


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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente