UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

viernes, 20 de febrero de 2015

Mirando el cielo


Cuando viene la tarde, y las sombras suben, tu ausencia acecha mis pasos, arrastrándome a buscarte en las sensaciones que se abren en la noche.



Son solo unos días sin que estés aquí, sin que te sienta desnuda a mi lado, pero pesa la cama vacía y la añoranza de tu dulce mirada que besa mi cuerpo tan sediento de ti.

Todo es vano. El viento, la lluvia, el sol o el frío se vuelven insoportables de soledad. Todo se ha convertido en deseo de amor.

Las mutaciones de tu rostro se suceden en mi interior precipitando en mis manos el rumbo de tu vientre. Caen en fuego empecinado, chispeando de placer hasta estallar en espermas que llenan las blancas sábanas.

Dicen que el tiempo es fugaz, que pasa tan rápido como un soplo. Yo no sé que pensar, pues en mi se señala pesado y lento. ¿Será por qué todas las veces pienso en ti, en tu encendida vuelta?  Por ello vine aquí. Por ello tan pronto como llega la noche miro al cielo, esperando impaciente ver una forma humana punteada por millones de estrellas. Tu territorio de miel y olor a agua fresca.

Una imagen que calienta mi recuerdo, un recuerdo que nutre mi amor, un amor que resume mi vida.

Estoy hundido en la noche, pensando en nuestro primer beso, la sutileza de tu piel y el placer de tu blanco cuerpo. ¡Háblame desde la distancia con las palabras que nos unen en profundo amor¡

Mirando al cielo tus palabras llenas de amor se deslizan exaltadas buscando mi corazón.


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1 comentario:

  1. ¡Que bonito es el amor...!
    Y que bonito también el verte tan feliz y enamorado, hombre.
    Un abrazo

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