UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

viernes, 27 de febrero de 2015

En los limites de la fidelidad (II)


 
Era consciente que este tema iba a provocar muchas reflexiones. Que iba a remover el interior de más de uno. La entrada es fruto de un mail que me envió la esposa de un hombre bisexual. Desgarradora, llena de sufrimiento y dolor. De incomprensión, dudas y muchas preguntas. Preguntas que solo tienen una respuesta, la que nace en cada uno de nosotros. Solo un consejo, y eso que soy anti consejos, no tomes decisiones en caliente y con odio en tu corazón, seguro que te arrepentirás con el tiempo.


Alguno de vosotros ha publicado su opinión, como respuesta a la entrada en el blog, como la acertada introspección de Un-angel. Otras me llegan por mail, como esta que envía Max. Me parecen tan interesantes que creo no deben quedar en privado. Recabado el permiso de ambos, las publico aquí para que sigamos ahondando en los estremecimientos que vivimos al ser hombres casados, para que si las lee una esposa, conozca con más claridad otros sentimientos. Estos son los primeros que subo.

Max - México

“Vaya tema que nos presentas, muy difícil... Pienso que el ser humano, más allá de cualquier etiqueta, es infiel por naturaleza. Como seres humanos siempre nos sentiremos atraídos por la belleza o por tal o cual característica que puede o no tener nuestra pareja.

Como hombres simplemente en la calle nuestra mirada siempre se "detiene" cuando encuentra una mujer hermosa... Aunque tu mujer lo sea, tal vez tu mujer es rubia y aquella morena... en fin, un dicho mexicano: "El estar a dieta no te impide ver el menú".

Creo que para los hombres que estamos en esta situación BASTANTE PROBLEMÁTICA y poco deseable, cuando amamos a nuestra mujer, lo importante es no lastimarla, no se trata de hipocresía, de estar a escondidas, se trata de no hacer sufrir, con algo que creo la mayoría de las mujeres casadas no podrían entender, ¿cómo podrían hacerlo si ni siquiera muchos de los que pasamos por esto lo entendemos...? Tengo claro que por encima de TODO está ella. Yo elegí mi vida a su lado.

También pienso que el AMOR dentro del matrimonio o en pareja (de cualquier tipo), va cambiando con el tiempo, el tiempo es determinante... Muchos hombres que ahora estamos en éste "charco", estoy seguro que en los primeros años de matrimonio es algo que no pasó por nuestra mente... Con el tiempo la dinámica de la pareja cambia, los deseos cambian, las personas cambiamos...pero ésto no quiere decir que el amor haya terminado...

​Por ahí "escuché" que cuando se ama, la persona no tiene necesidad de nadie ni nada más... cierto, pero, ¿durante cuánto tiempo? No es lo mismo cambiar de pareja cada tres años que estar con LA MISMA PERSONA, por 10, 20 ó 30 años... estoy seguro que por más AMOR, siempre habrá pruebas a superar... conforme va pasando el tiempo... pruebas de todo tipo... enfermedades, económicas...etc. 

En fin, simplemente continuemos con la vida, tratando de no lastimar, y de que nuestro imperfecto AMOR nos haga felices a nosotros y a nuestras parejas...”




Un-angel - España


“Sobre esto ya te di mi punto de vista más veces y es el de que no hay soluciones universales. Como bien dices el concepto de fidelidad no es el mismo para todo el mundo: hay quien piensa que el sexo por si mismo no es más que eso, que sexo, y que la fidelidad es algo que se refiere exclusivamente al campo de los sentimientos; otros piensan que si amas a una persona es porque esa persona colma todas tus necesidades por completo y por tanto no le tendría que hacer falta ir a buscar sexo -o lo que sea- fuera de su casa. Yo sinceramente pienso esto último, que independientemente de la orientación sexual cuando se ama a alguien no se debería sentir necesidad de estar con nadie más... pero claro, en un matrimonio donde él o ella son bisexuales, hay una parte de la sexualidad de uno de los miembros de la pareja que el otro no va a poder satisfacer por mucho que pretenda hacerlo... entonces, ¿qué se hace en esos casos?... pues por supuesto, pensar sobre todo en los sentimientos del otro y después ver cuales son los límites que marca ese concepto de fidelidad, ver si son los mismos que los de tu pareja y después proceder en consecuencia. Si quieres de verdad a tu mujer y sabes positivamente que el atender esa otra parte de tu sexualidad iba a hacerle daño, el propio amor que sientes por ella (o por él, si es una mujer la que tiene el problema) va a decidir por ti mismo porque preferirás dejar a un lado cualquier cosa que pueda poner en peligro la relación con la persona que amas. Luego como tú dices no todas las parejas son iguales, no en todas se juega con la misma franqueza y claridad de sentimientos, no todas dan la misma importancia al concepto de fidelidad, puede que algunas puedan permitir que su cónyuge tenga encuentros con gente de su mismo sexo si con eso van a salvar una relación a la que dan más importancia que la que pueda tener el mero sexo...como siempre te digo también, uno sabe cuando está haciendo bien o mal por los sentimientos que despiertan en tu corazón tus acciones, el mirar al interior debería bastar para hacer saber a cada uno qué es lo que debe y no debe hacer...”


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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente.

jueves, 26 de febrero de 2015

La obra del sueño




Duermo con el sueño al borde de mi vida. Sueño palabras entretejidas con olores del tiempo, de mi tiempo, de aquel que anhelo a tu lado, con mi nombre envuelto en tu boca.

Te sueño en la distancia como un niño se relame ante su helado favorito, humedeciendo los labios, con ganas de lamer tu piel, tu sexo abierto, tus muslos de trémula carne.

Duermo persiguiendo a la noche. Como una luminosa luciérnaga. Con una sonrisa que quiere verte, invadirte de mis anhelos y deseos.

Esta noche voy a dibujar alas en la pared del dormitorio para volar en sueños a tu lado. Quiero tus risas de luna, tus ojos luminosos como las estrellas, tus labios de suave seda.


“El sueño de Leonardo” de Víctor Manuel Manjón-Cabeza Ortíz- segundo puesto en la V Exposicion Virtual de Realismo en la Pintura.



¡Qué llena está mi vida a tu lado! La belleza amada duerme con mi visita deslumbrada en su memoria.


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martes, 24 de febrero de 2015

En los limites de la fidelidad



Parece que pensamos solo en nosotros, en nuestros deseos y placeres, pero no es así. Una seguidora del blog me preguntaba el otro día si su marido pensará en el daño que le hace cuando está con un hombre, si era consciente del sufrimiento que le ocasionaba, si el otro también era consciente del daño que causaba. La comprendo, pero al intentar ponerme en su lugar solo puedo experimentar su angustia y amargura, pero no la de otras mujeres u hombres, porque cada pareja siente y vive de una manera. En mi caso, pienso tanto en el daño que podría ocasionar a mi mujer que el que sufre soy yo hasta cotas de desesperación, y eso, que no hago nada.


Todo se debe a la fidelidad, a esa palabra que nos exige decidir lo que se ha de hacer en el futuro. Es como si fuésemos dueños de nuestro destino, pero no siempre es así. Creo que es más bien un hecho aprendido de la sociedad en la que nacimos, ya que los jóvenes no piensan como nosotros.

Nos han educado para apreciar la fidelidad como uno de los valores más importantes en la relación de pareja, circunscribiendo el matrimonio a esa máxima. Una máxima que se da cuando ciertos deseos aparecen por diversas causas. Para mi la fidelidad se entiende en el amor, no en el sexo, pero sobre todo en lo que entiendan por fidelidad ambos. Está en la complicidad de una pareja, en que cada minuto a su lado sea un deleite para ambos en todos sus exteriores e interiores, incluidos en los del silencio.

Alguien puede decirme que con estos pensamientos, ¿porque desear el abrazo de un hombre?. Creo que ya os he respondido, no es amor lo que se busca, sino sentimiento y vida, el no zozobrar en las emociones, el no vivir desde las preguntas sin sentido, desde la tristeza de las ausencias. Más duro es caer en una depresión o en una lánguida vida que no aporte felicidad a la relación de pareja.

Otra cosa, es que ese deseo de abrazo de hombre solo ocupe tu vida, que tu esposa solo pase a ser la madre de tus hijos o que simplemente os hayáis acostumbrado a vivir juntos. Entiendo que has descubierto tu homosexualidad y te cuesta aceptarlo porque imaginas que todo lo que te rodea no va a comprenderte. Sinceramente, sería mejor no hacerte más daño, y más aún, no hacerle más daño a ella, ya que el amor ha desparecido.



Sé que me estoy metiendo en complejidades que solo atañen a dos, al hombre y a la mujer que un día decidieron unir sus vidas. También sé que cada pareja es un mundo con propia definición y solución, que lo que es bueno para unos, no lo es para otros. Po ello, hay parejas que al saber de la bisexualidad de uno se vuelven cómplices viviéndola a dúo, y eso no quiere decir que vayan buscando sexo fuera de su relación para ambos o para uno de ellos, aunque también ocurre. Simplemente se acepta como parte integradora de un todo, valorando lo que la persona significa y lo que verdaderamente coexiste en su interior. En definitiva es querer al otro como es, sin intentar cambiarlo.

Pero también ocurre que al conocer de la bisexualidad de su pareja no se entienda, y llegue la ruptura, aunque también ocurre que se opte desde el amor por intentar salvar su matrimonio. En este caso siempre planeará la duda, la pregunta de porqué, ¿porqué a mi?. Una pregunta que no tiene respuesta. ¡Oh si!, pues se encuentra desde el karma, o al menos para mi. A esta vida venimos a curar viejas heridas, pues de acuerdo con las leyes del karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores.


En muchas ocasiones la bisexualidad de uno se vive con dolor por su pareja cuando está descubre que su marido necesita también de los abrazos de un hombre. No todas las mujeres, ni todos los hombres, están preparados psicológicamente para aceptar que su marido les ama desde su dualidad.



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