UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

lunes, 22 de diciembre de 2014

¡Feliz Navidad! Bon Nadal!


Árbol de Navidad en la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Valencia
En estos días quiero desearos que paséis una muy ¡Feliz Navidad! Estéis donde estéis o con quien estéis abrid el corazón a las sensaciones, a los sentimientos, a la bondad, la alegría y la esperanza. No os privéis de sentir nostalgia de la infancia o de los ausentes si con ello ofrecéis ese recuerdo a los demás con una sonrisa. Valorad las sillas que están llenas a vuestro alrededor y no las que están vacías. Sed agradecidos con la vida por todo lo bueno que nos trae, aunque solo sea en Navidad.


En realidad, la Navidad es compartir, por eso deseo compartir con todos vosotros mi sonrisa y mi ciudad, Valencia. Y lo hago con uno de los muchos belenes que se montan estos días en las distintas comisiones falleras para recordarnos que son días para revivir al lado de los nuestros y de los que no lo son, de todos. Como sois tan especiales para mi, os felicito estas Fiestas con esté belén tan particular pues está hecho expresamente con clics. Ha sido como una vuelta a la infancia.


Recordad que la Navidad somos nosotros, cada uno de los que formamos parte de la vida. Para mi sois todos los que me acompañáis en este viaje tan especial, todos aquellos que camináis a mi lado, susurrándome palabras que me animan a seguir, o tan solo estando ahí.

Hubiese sido fácil felicitaros con buenos mozos vestidos de rojo o blanco, o mejor dicho medio desvestidos, abundan por la red, pero ello es tan recurrente en este lado de nuestras vidas que prefiero hacerlo con imágenes de mi cotidianeidad, de mi entorno, de la ciudad en la que voy a pasar unos de los días más bellos del año. Es como daros parte de mi.

¡Feliz Navidad! Bon Nadal!


Se os quiere. Mi mayor deseo es vuestra felicidad.


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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Leer al natural





Uno de los placeres más grandes para mi es sumergirme en la lectura de un buen libro. Supongo que a estas alturas del blog no os descubro nada que ya no sepáis o intuís. ¡Sí! Me apasiona leer, y cuando la temperatura ambiente acompaña hacerlo al natural, esto es, desnudo, tal y como hacen los amigos de las fotos.

Hoy os dejo los versos de un poeta de mi tierra ya desaparecido, Juan Gil-Albert. Un gran poeta conocido por una minoría pero que a mi me subyuga con su palabra. Tal vez su tendencia sexual le ocultó del gran público, obligándole al exilio del que regreso en 1947. Os invito a descubrir su obra, por lo que os dejo algunos de los sonetos de Misteriosa Presencia para que podáis ir conociéndole. Se que os gustará su poesía, pero no podéis perderos Heracles, un tratado sobre la homosexualidad que escribe el año 1955 y no publica hasta la muerte de Franco.




Soneto I

Si unos tiempos mejores permitieran
que el amor que me inspiras exaltara,
como de nardos carnes en su vara,
unas trovas, alientos te ofrecieran.

Los susurros del campo juntos dieran
al resplandor que asomas en tu cara
violas, labios de amor, flautas que para
un mismo ¡ay! deseo te rindieran.

Pero no, que vedado la ley pía
ceño frunce a tan claro desatino
en mazmorras hundiendo la alegría.

Frondas en cambio presta el sano pino,
soledad, oros cautos muda vía
a este feroz impulso clandestino.








Soneto II

Mancebo que el amor por adornarte
cambió tu rumbo en mí pensando acaso,
no temiendo por ello su fracaso
que quererte fue cosa de mirarte.

¿Cómo no si era todo un anhelarte,
hasta encuentro casual que en el ocaso,
música fuimos dos que aún yo me abraso
rememorando sólo el escucharte?

Ve, dile tú si arrepentido muestras
ese camino inverso que me prestas,
que te libre en buen hora de mis alas.

Mas atiende, tu juventud temiera,
que librarte de mí, es bien pudiera
librarte al mismo tiempo de tus galas.





Soneto VII

Rebaños de regreso acequias saltan
tomillo en las pezuñas oloroso,
los límites del día caluroso
fresco de leche al fin, nocturno plantan.

Si luna nácar viste cuando encantan
pajarillos ya foscos olmo umbroso
derramando un halor por especioso
leche en rosa teñida bebo, y cantan.

Esto mismo mi amor, cuando venida
súbita vi tu faz amanecida
dorarme extensos miembros aún sombríos,

apenas fue preciso que un instante
cernido aparecieras, vaho errante,
perfecto acorde diste, igual estíos.



Juan Gil-Albert. Obra poética completa. Institución Alfonso el Magnánimo, Valencia 1981.

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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente.