UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

martes, 27 de mayo de 2014

Entrega

Un buen amigo ha escrito este texto. Siguiendo mis pautas, se ha inspirado en una fotografía para expresar todas sus ganas. A mi me parece muy bueno, excitante, con una gran carga sexual. Tanta que estoy seguro de que más de uno quisiera estar ahí en ese momento. Espero que lo disfrutéis.  

No te fijes en la espalda de suaves ondulaciones y músculos adivinados del que cabalga. No te pares a mirar sus manos sobre el pecho del otro, ni sus brazos de venas marcadas. No te recrees en ese espléndido culo, en cuya raja se pueden entrever algunos vellos oscuros, que incita a pasar la lengua con deleite y sin prisas por él, incluso invita a mordisquearlo. Ni le mires las piernas bien torneadas y con el vello justo para hacer bien gustoso el pasar por ellas tus manos. No te imagines qué tesoro cuelga entre sus piernas, ni en qué estado de excitación estará; seguro que su virilidad es más que patente.

No mires las manos del compañero, una en su tobillo, sujetándolo con firmeza pero con suavidad al mismo tiempo: se nota por sus dedos nada crispados. La otra memorizando la curva de la cintura. No te entretengas en el pecho que las manos del amigo aprietan y con ello remarcan su fortaleza mullida de hierro bien trabajado. Ni siquiera te fijes en los brazos, potentes, gruesos de carne y sangre, ni en sus hombros redondeados por el músculo que hay bajo la piel. No te engolosines pensando qué clase de abrazo podrían darte unos brazos así. No entretengas tu mirada en sus muslos, pensando que te marcan el camino hacia un placer aún mayor escondido entre ellos. No disimules escudriñando el vello púbico levemente anunciado entre tantas oquedades masculinas bien dispuestas para ocultarlo. Ignora, si es que puedes, esos dos cojonazos oscuros, hinchados y repletos de la esencia que solo un macho puede destilar.

No imagines qué sentirías si pudieras juguetear con ellos en tu boca, rodándolos por tu lengua, advirtiendo la suavidad de la piel que los recubre, percibiendo su aroma junto a tu nariz, notando su dureza, su peso y su firmeza, y dejándote sin espacio en la boca ni siquiera para tomar un leve aliento. Finalmente, no te deslumbres con el esplendor de esa verga erecta, llena de sangre, turgente, seguro que venosa, que como un ariete bien duro y despiadado invade las entrañas del amigo, matándolo suavemente de dolor y placer al mismo tiempo. No imagines como embiste contra ese agujero oculto que la recibe abriéndose ante el estímulo de un capullo bien gordo y amoratado, deseoso de soltar su carga en alguna cavidad oscura, palpitante y caliente. No sueñes con la fuerza con que dos cuerpos machos y en la plenitud de su hombría pueden darse y recibir placer el uno del otro: intensamente, salvajemente, apasionadamente, potentemente, estremeciendo al otro en cada empuje y estremeciéndose a su vez con el roce de la piel del otro sobre la propia verga erecta...




Fíjate sólo en la mirada que se intercambian: tanto el que da como el que recibe reflejan placer, sí, pero también devoción por el otro, gratitud por el sexo compartido, complacencia, deseos de estar unidos en un solo cuerpo. Entrega.



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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento de algún derecho se retirará inmediatamente. 

2 comentarios:

  1. Es cierto, resulta muy provocador y muy excitante...me transmiten mucho más erotismo las palabras que la fotografía, fíjate, jajaja.
    Un abrazo.

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  2. Así es Un-Angel. Dice el dicho popular que más vale una imagen que mil palabras, ¡cierto!. Aunque en ocasiones como esta, las palabras reflejan una carga tan grande de erotismo que mejor prescindir de la fotografía para que la mente recree el momento con la persona deseada.

    Subí la fotografía porque es la secuencia en la que este amigo se recreo para escribir el texto. El instante que le motivo tantas ganas.

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