UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Abrazar a un amigo




Abrazar a un amigo es expandir el alma. Es la muestra más palpable de que nuestro espíritu es feliz bajo la envoltura de hombre.

Con el abrazo sentimos que nos invade la armonía, que nos llenamos de sosiego y serenidad. Que la paz nos invade entregándonos al amigo.

Si es reciproco, si el amigo nos corresponde con ternura, son dos las almas que se expanden transmitiéndose todo el afecto que alberga nuestro interior. Es el perfecto equilibrio, por ello no es de extrañar que una sonrisa ilumine nuestro rostro y que un gesto de placer trace afables líneas en las comisuras de la boca.

Las manos se mueven trazando en la piel afines sensaciones. Se deslizan con suavidad, sin estridencias. Absorbiendo cada poro, cada sentimiento. Es nuestro corazón que con su energía proyectada en las yemas de los dedos impregna la dermis de profunda emoción.

Los ojos se embeben del momento, tan contentos que parecen perdidos en el reposo, como embobados por el hecho de tener abrazado al amigo.

El tiempo deja de fluir. Los cuerpos no dejan de sentir. Es la verdadera felicidad.


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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento de algún derecho se retirará inmediatamente. 

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho esta entrada. ¡Cuánto anhelo sentir algo así, poder comprobar en mi piel todas y cada una de las sensaciones que describes! Notar cómo ese instante del abrazo se hace eterno para poder memorizarlo en tus sentidos para siempre, mientras el mundo se detiene a tu alrededor...

    Salud a todos!

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    1. Ainsssss Sagan! Ahora nos falta encontrar al otro, al amigo.

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