UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

jueves, 3 de abril de 2014

Aureolas de placer


Ayer, navegando en este mar de redes, encontré en un blog llamado Eros una más que interesante propuesta a poner en práctica, la estimulación de cada una de nuestras zonas erógenas, tanto en el hombre como en la mujer.

A medida que iba leyendo recordé como fui incorporando cada una de esas estimulaciones a mi vida sexual. La última de todas fue la que hace referencia a los pechos. Una zona del hombre que parece aún tabú para ser explorada, sentida, gozada. En ese mismo blog se nos dice al respecto que “el pecho del hombre responde sexualmente pero con menos intensidad que el de la mujer”. Siento diferir. Como en todo, hay de todo, como en botica. Conozco mujeres que les molesta, incluso desagrada, que les masajeen, acaricien o laman los pechos. En cambio conozco a hombres que eso mismo les ofrece una gran fuente de placer.


En el mismo blog nos orientan sobre una de las muchas formas de estimulación. Dicen: “Prueba esto: cubre todo su pecho de besos húmedos, de arriba a abajo, y realiza pequeños lametones. Sopla en la superficie húmeda. Esta alternancia entre frío y calor en el pecho resulta muy excitante (también en el hombre)”. ¡Por supuesto que resulta tremendamente excitante también en el hombre! aunque para muchos sea tan solo un espejismo.

Hace ya bastantes años, yo era uno de esos hombres que no había descubierto en su propia piel tan fascinantes sensaciones. Nos habían educado en aquella sinrazón de que los pechos solo eran un mero atributo femenino anhelado y deseado por los hombres. Así, que según aquellas pacatas voces, los nuestros parecían solo estar de adorno, aunque alguna función deberán tener las mamas en el hombre ya que sino no formarían parte de nuestro cuerpo.

Guiado por aquellas enseñanzas juveniles, me había dedicado, siempre que podía, a ofrecer ese placer a mujeres, pero no lo había experimentado. Hasta que un día, esos mismos labios de mujer jugosos, juguetones, bellos, que me daban tanto placer, fueron a pararse en mis pechos. Besaron mis pectorales enhiestos. Mordieron suavemente mis tetillas. Acariciaron sus sombras morenas. Lamieron las aureolas con soplos tan excitantes que me derretí entre ellos.

¡Ufrfffs! Descubrí un placer desconocido que me gusta. ¡Sí! me gusta que me coman los pezones con fruición, deleitándose mientras me deleitan a mí, o que los rocen con un racimo de uvas antes de ser compartido con nuestras ardientes bocas. Me gusta que una gasa se deslice por ellos hasta bajar a mi vientre erizando mi piel. Me gusta que los unten con chocolate o los rieguen con cava, para que sean lamidos por lenguas que han de compartir mis besos. Me gusta que los aprieten casi sin fuerza en pequeños círculos. Mmmmmm…. me gusta que los hagan suyos y que dejen que saboree los que encienden su piel.


Ya veis que me gusta gozar de unos pechos y que me hagan gozar, pero siempre con suavidad, con ternura y sin dolor. 

En el momento que escribo esto, los míos se muestran erectos, dulces, anhelantes, esperando tu golosa boca.







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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento de algún derecho se retirará inmediatamente. 

4 comentarios:

  1. German no te imaginas como me excitan tus palabras, la ultima frase en que dices que tus pechos estan erectos y dulces para saborearlos me hizo desearte muchisimo imaginandome el poder recorrer tu cuerpo desde el cuello, pasando por tus axilas velludas(saboreandolas placidamente) hasta llegas a esos hermosos pechos erectos y sedientis de placer, fundirme mis labios en ellos y poder sentir tu virilidad sobre mi panza, me enloquecen tus palabras, muy buena esta subida. Sdos

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    1. Guaaaauuuu! no sé quien se habrá puesto más caliente. Tus palabras encienden mis sentidos. Un abrazo profundo para que sientas mi virilidad sobre tu panza.

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    2. Me identifico con el penúltimo párrafo: amasar y que me amasen el pecho me encanta, pero eso, suavemente. No soy de tendencias masoquistas en casi nada (bueno, que me aprieten los huevos hasta sentir un suave punto de dolor mientras me corro, me da un subidón que pa qué!). Mi lado hetero disfruta con los pechos de mi mujer, notando cómo sus pezones responden a mis estímulos... ¡uufff! Pero también me mola muchísimo un pecho de tío bien formado y peludo. Eso y los brazos fuertes son mis fetiches masculinos más potentes. Por encima de todo lo demás. Quizá por eso me parecen tan virilazos los osos, jajaja.
      Salud a todos!

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    3. Me parece genial que hayas encontrado tu punto de placer, tendré que probarlo pues no recuerdo que me hayan apretado los huevos de esa forma. Siempre se aprende.

      Comparto tus gustos por los pechos de mujer y hombre. Abrazos.

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