UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

martes, 11 de marzo de 2014

Unidos en el recuerdo





Esta tarde me he sentado ante el ordenador para hablaros de deseos, pero la primera palabra que inconscientemente he tecleado ha sido de la de recuerdo.

Si, recuerdo del 11 de marzo, de las vidas que dejaron silencios rotos.  Recuerdo que es un recuerdo a 192 personas que dejaron sus inquietudes, ilusiones, ganas, esperanzas, anhelos entre las vías de unas estaciones. 


foto: Denis Doyle / Getti Images

Recuerdo que es un recuerdo a todos aquellos que estuvieron al lado de las victimas y sus familias compartiendo el sufrimiento, la desolación, o la misma muerte.

Recuerdo que es un recuerdo de la vida que cortó en menos de un segundo la ira, la incomprensión, la confrontación, el radicalismo.

Recuerdo que es un recuerdo de silenciosos nombres grabados en el cristal de una estación para que el olvido no llegue a nombrarlos.



Aquella mañana quiso el destino que estuviese en Madrid por trabajo. Nada fue ya lo mismo. Fueses donde fueses, mirases donde mirases las lágrimas llenaban ojos anónimos rotos de ausencias. Los pasos llevaban en las suelas de todos los silencios de la muerte. Hasta la música calló para dejar pasó a la palabra de la información que llegaba de televisiones o radios. Porque la palabra de los hombres de la calle no podía expresarse de tanto dolor, había enmudecido envuelta en el temblor de los labios. La ciudad se venció de un aire que respiraba tristeza, abatimiento, desolación.

Hoy solo podía tener un recuerdo hacía la vida desde aquel día de muerte.

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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia.

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