UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

viernes, 28 de marzo de 2014

Apoteosis de nuestra espera


Nuestra espera se ha cercado de anhelos hasta encontrarse en un abrazo en el que han huido los temores y llegado los temblores. Los dedos vibraban sobre nuestra piel, rasgando los deseos encerrados, descubriendo placeres redondos como la miel.

No digas quien soy, hasta que me detenga en las paradas de tu cuerpo, hasta que nuestros músculos dibujen las erizadas ansias, los codiciados pliegues que se esparcen en las manos alegres como la obra de un sueño alcanzado.

Tu boca besa mi cuello acariciando mi viril pecho. Mi mano aprieta tu boca para que fecundes en mi cuello el deseo líquido de olores y sabores.



Hace ya mucho que percibo tus ganas, esas manos que recorren mi cuerpo hasta perderse en la blanca tela. Me estremece tu tacto en mi secreto, tanto, que mi pene se modela en tus manos hasta endurecer el blando barro.


Todo lo que anhelé lo tengo en mis manos, las que amasan tus nalgas prietas y firmes, hasta quemar las yemas de mis dedos. Nalgas que levantan mis recuerdos hasta dejarme gozosamente en ti hundido.


Repasamos los jadeos de nuestras bocas, mojadas y lascivas, fijando en los contornos tibios la pasión que nos invade. Nos ofrecemos unos labios que han de lamer los sentidos con tanta fuerza que el presente explota en racimos de vida, en sangre que fluye en potentes y enhiestas durezas.




Rodamos entre las sabanas hasta que nuestros pies se entrelazan. Ya nada importa, todo está entre nosotros. Vivir es gozar de nuestros cuerpos, como en un misterioso fluir. El mundo nos protege para que el momento se llene de caricias morosas, y besos, y calientes flujos. La cama parece un horno loco en esta primavera desnuda. Un horno donde la tarde hace bullir espermas límpidos y claros.



Hay un aroma de hombre que se abre en nuestros ahora placidos rostros. Todo va cayendo menos nuestros deseos. Recordamos juntos orgasmos que suben y bajan, que no quieren morir entre acechados pasos. Ya tengo el corazón leal y el alma alada junto a tus sueños, ahora dormidos sobre la almohada.


Por la ventana se ve el mar que vuelve para romper con sus olas sobre nuestros dormidos cuerpos, abriéndolos a los ardores nuestros.


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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento de algún derecho se retirará inmediatamente.

5 comentarios:

  1. Como siempre, aciertas de pleno al poner en palabras lo que sentimos (y mantenemos oculto algunos de nosotros). ¡Haces que parezca real, siento que soy yo alguno de los hombres abrazados de esas fotos (salvando las diferencias en lo físico, jajaja)! Me identifico plenamente con la intensidad de tus palabras, llenas de erotismo. Estupendas las fotos. Un abrazo como el de la tercera.

    ¡Salud a todos!

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  2. ¡Glup!...que..."palpable" ha sido todo.
    Pero tiene que ser así, el deseo y esa deliciosa ansiedad acumulada en la espera no pueden resolverse de otra forma...y qué placer cuando la puerta se cierra detrás de los amantes separándolos del mundo y de pronto ese mundo se reduce al espacio compartido entre los dos...
    Estupendo como siempre y...tórrido, uffff...

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  3. German tus palabras estan cargadas de erotismo y placer mutuo entre machos sedientos de sentir el cuerpo caliente y sudado del otro, sentir esa masculinidad y virilidad hasta los mas hondos instintos, tus relatos me generan una exitacion dificil de describir, siempre ansio encontrar otro hombre casado y experimentar lo q ya hace tiempo deseo. Te felicito por el blog y la calidad de tus relatos.

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  4. Agradezco mucho vuestras palabras, me estimulan a seguir creando situaciones partiendo de una foto, un momento o un deseo. En realidad son fantasías que nos gustaría vivir con ganas. Habrá que animarse y darse una oportunidad, al menos para saber si es en verdad lo que anhelamos.

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