UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

sábado, 8 de febrero de 2014

Ocho besos y un solo deseo





Esta mañana me he despertado con tu regusto en la boca, soñando con tus ardientes labios, con mi virilidad impetuosa al sentirse contigo.



Solo ha sido un sueño. Inusitado y maravilloso. Un sueño harto de suspiros y gemidos. En el que las bocas se hacían solicitas para comerse entre ellas. Estabas tan cerca que tu sabor me ha invadido en el espacio de la habitación






Desde que he despertado soñando tu boca, no me han abandonado tus labios húmedos por la excitación buscando los míos, tu lengua jugando con mi lengua. Sigues abrazándome con tu piel, y yo te abrazo con la mía. 

En la mañana solo existe el ímpetu de nuestras bocas alentado por el sol de febrero. Tan cálido que mis labios se sumergen en los tuyos arropados, calientes, obscenos.

Nuestro deseo muerde nuestras bocas, nuestra saliva moja la pasión que desata nuestra hambre por el otro. 









Engolosinados, picaros como niños, saboreamos una y otra vez las bocas, endulzando nuestros instintos más deseados, relamiéndonos con ganas. 

Me penetra tu lengua. 

Abres tus labios para que entre la mía. 

Se entrelazan, se lamen, se comen, se chupan, se mojan entre ellas lascivas y provocadoras.

Llega un momento en que se abandonan sin separarse, para que nuestros ojos se miren, para que nuestros alientos se repongan. Sonríen nuestras bocas por el agrado del momento. Sonrisas que se abren felices, ganosas de más besos. 


Entonces, los labios se buscan excitados perdiéndonos en su lujuria. Solo el instante de la separación dejará de mojar nuestros deseos.



Este sueño de bocas y anhelos habla de apetencias claras. Dice que ansío tu boca para que acalle mi deseo, para que comparta contigo mis secuencias de hombre.

Ahora deambulo por la casa soñando tu boca, anhelando tus besos, saboreando tu gusto en la abertura de mis labios.  



Los relamo con ansía, con ganas y mi esperanza sabe a ti.





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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia.













5 comentarios:

  1. Me encanta besar y ser besado. Soy muy besucón. Y cuando además el beso es entre hombres que comparten mediante él algo más que un mero encuentro físico, y mediante él se adivinan sentimientos como la pasión, la ternura o el cariño inmenso que un amigo (o algo más que un amigo) siente por el otro, me pongo más cerdaco que con cualquier escena de porno puro y duro.
    Estupenda entrada! Conmigo has vuelto al dar en el clavo, Germán.
    Salud a todos

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  2. Como queman en los labios los besos que no se han dado...

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  3. Cuantas cosas
    podemos decir con un beso. Sin ellos el encuentro el encuentro no es placentero, al menos para mí. Hermosa entrada.

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  4. besos besos besos nada mejor que besos!!!!

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