UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Dudas, angustia, desasosiego… inquietudes, ganas, deseo


El viaje que emprendí hace ya cinco años sigue su curso. En estos meses era pausado, sin apenas ganas de caminar, pero estos días, sin saber como, se está tornando lleno de deseos y ganas.

En realidad, hace mucho tiempo que no comparto el camino con nadie. Llegó un día en el que decidí dejar los abrazos arrinconados en el fondo de la mochila viajera, creyendo que allí estaban seguros por mucho tiempo. Estaba harto de encuentros que no llevaban a cumplir con mis anhelos. No porque esos amigos no fuesen buenas gentes, gratos a mi mirada y a mi tiempo, sino porque estaban llenos de mis miedos y ansiedades. Era yo el que no se encontraba y me dolía hacerles daño.

Era tanta mi fuerza interior en contra que hablaba y hablaba y no se llegaba a ningún punto de encuentro. En el último momento las circunstancias se interponían en medio del sincero abrazo de dos amigos que sentían la necesidad de estar juntos. Al principio no comprendía el porque, más tarde deduje la realidad.

En el fondo me daba miedo quedar ante la ausencia de un sitio seguro, el miedo a ser reconocido junto al amigo, la inseguridad que me causaba con quien compartía mi amigo otros abrazos ante el temor de una enfermedad o que ese amigo había llegado a sentir por mi algo más que un simple deseo.

Me habían advertido que este lado nunca se puede apartar de nosotros, que siempre está ahí, que lo podemos domar, atar o encerrar, pero que tarde o temprano vuelve a volar en libertad.

¿Que hacer ahora? ¿Luchar por seguir como estoy o dejarse llevar por las sensaciones del abrazo de un hombre?

Dudas, angustia, desasosiego… inquietudes, ganas, deseo.

Foto: QUEMAS

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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia.

5 comentarios:

  1. Difícil decisión. Sólo tú tienes la respuesta.

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  2. Que gran dilema, luchar contra de los deseos ocultos que nos pide el cuerpo o vivir con el miedo y los remordimientos interiores. Cualquiera que sea el camino no es fácil de llevar.
    Un saludo Germán

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  3. Como te han dicho antes, solo tu puedes decidir en último término. Yo te diría aquello que dice Sabina de "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió", porque en el momento en que me encontré en tu misma situación fue ese pensamiento lo que me hizo tomar mi decisión.
    Sea cual sea la tuya, ojalá que te depare mucha felicidad.
    Un saludo.

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  4. Es tanto lo que me identifico con lo que has escrito, que no puedo decir otra cosa que te entiendo, te comprendo, y es algo que somos nosotros los que tenemos que decidir, ya sea para equivocarnos o no, creo que nos lo dirá el corazón, pero una cosa está clara que nunca podemos forzar las situaciones, lo mejor es dejar que fluyan por si solas.

    Un saludo y un abrazo Germán.

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  5. Sólo se vive una vez, y esta es la ocasión.
    Tus errores no los podrás enmendar en el más allá, porque aquí se acaba todo.
    Decide hoy, vive hoy... porque no hay mañana.

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