UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Mojados de deseo


Hace frío en la calle. El invierno nos ha envuelto mientras las hojas caen aún de los árboles. Las montañas nevadas blanquean el fondo de la ciudad. Miraba por la ventana contemplando el gélido día cuando he recibido tu esperada llamada. Estás ya en la ciudad.

Ansío tanto encontrarme contigo para unir mis labios con los tuyos, que corro en tu búsqueda. Apenas logro abrir la puerta de la casa. Me siento nervioso. Demasiado tiempo sin vernos, sin abrazarnos, sin sentirnos. Oigo el sonido del agua caer en la ducha. Entró en el baño y allí te veo, mojado, deseado, invitándome a unir nuestros cuerpos.

La ropa cae con precipitación de mi para unirme contigo, para recorrer con nuestras manos los caminos aprendidos entre el deseo y el afecto.




El agua caliente inunda sentimientos, placeres nunca olvidados. Recorre nuestras bocas, nuestros pechos, hasta enredarse en los vellos. Se hace fácil sorber, mimar, gozar. El placer se confunde en nosotros sin saber de donde es o de donde nace, porque surge a la vez de nuestros deseos.


Siento como el agua nos moja con anhelos, como nos hace vibrar entre suspiros y jadeos. 

Me estremezco cuando el agua te llena con mi cuerpo.



























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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia.




3 comentarios:

  1. ¡Benditos anhelos! ¡Ojalá siempre pudiéramos satisfacerlos con la persona adecuada...!

    Salud a todos.

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  2. El otoño por fin ha llegado y con él, los deseos más íntimos. Hermosas palabras.

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