UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

viernes, 18 de octubre de 2013

Momento bañador fuera




Hace calor. Días templados que parecen anunciar la primavera y no el otoño. Hace calor. Tanto, que he decidido ir a la playa para gozar de la libertad en cuerpo y mente. Porque cuando voy a la playa no solo dejo en libertad a mi cuerpo para que el sol lo acaricie entre espumas de sal y agua, también dejo vaciar mi mente para llenarla de soplos de vida.

No se a vosotros, pero me encanta llegar, buscar un sitio apropiado e iniciar el ritual playero. Primero me descalzo, clavo la sombrilla en la arena y dejo la mochila a la sombra para que el agua no se caliente. Extiendo la toalla según la hora solar y, entonces viene lo mejor, quitarse la camiseta y por ultimo el pantalón corto o bañador. Es el momento más mágico del día, o al menos para mí. Es sentir la autentica sensación de libertad. Liberarse de la opresión de la ropa. Sentirse todos por igual, sin ropa que nos pueda identificar por una marca, un color o una moda.

Al igual que me gusta ese momento en mi, he de reconocer que en ocasiones me atrae mirar a los demás como se comportan en ese preciso instante. Intento adivinar si llevan ropa interior o que se van a quitar primero. Pero lo mejor es cuando se llevan las manos a la cintura y ¡zas! bañador, boxer, slip…. se deslizan con precisión hacía la arena, salvados de su contacto por unas manos hábiles que lo rescatan, doblan y guardan en las mochilas o bolsas de playa. El cuerpo se libera de toda trampa textil para sentirse en plenitud.



Por ahora, ese momento no ha ido más allá, es decir, nunca me ha excitado verlo o he pensado en algo más que no sea lo que os he contado. Algún día puede que me turbe mirar a alguien, que me guste más el goce del cuerpo desnudo que el del momento de la liberación. Quien sabe, pero… ¡para que poner pensamiento donde no hay intención!. 

Me gusta el momento bañador fuera. Esta mañana lo he hecho en la playa para mi goce. Si a alguno le ha gustado mi momento, me alegro haberlo compartido con el.



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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia.

4 comentarios:

  1. Es mi misma forma de actuar, en el momento de liberarte de la ropa, y la misma curiosidad por ver como lo hace el que llega, lo sigues con la mirada disimuladamente, ¿se quitará el bañador si o no?, es el momento curiosidad, no de deseo, es ver la naturalidad de hacerlo de quitarse la última prenda sin más...

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    1. Así es, casi como un ritual, porque los hay que van a una playa nudista y no se quitan el bañador. Y por supuesto cada uno cumplimos con ese ritual de una forma distinta. Los hay con prisas por liberarse, otros lo hacen sentados en la toalla como con cierta vergüenza, y algunos con afán de mostrarse. Todo un mundo de gestos que se muestran en la playa sin más.

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  2. A mí también me encanta ese momento, justo en el que la brisa marina roza con tus partes más íntimas.

    Y me encanta también la primera foto que has puesto, ayjesúsmaríayjoséeeee qué chulángano.

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    1. Entonces compartimos las sensaciones que produce ese momento, que son maravillosamente maravillosas.

      Y me encanta que te ponga el chulángano, jajajjaja, me gusta esa palabreja.

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