UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Apasionados besos




Al fin desnudos frente a frente. Nos miramos con arrobo, pero con deseo, mi mano abarca tu nuca atrayéndote hacia mi boca mientras con la otra sopeso esos huevazos que tanto me gusta acariciar, sobar, lamer....




Ahora los sostengo entre mis manos sintiendo su peso, su placer de hombre...












Bésame, quiero sentir tu lengua lamiendo mi boca, mi cara, mi cuerpo. Quiero ser tuyo, y que tu seas mío...









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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente

lunes, 21 de octubre de 2013

Erótica ternura


Hay instantes que encierran mil momentos de placer. Hay soplos que llenan de eroticidad el aire señalando el camino de goce. Hay segundos que se convierten en encendido tiempo, de los que dejan perenne huella en nuestros sentidos.


Tomar el fruto de la piel para degustarlo en el hueco de la boca, erotizando el aire, es más sexual que muchas imágenes explícitas. Eso es lo que me ha pasado al mirar por esta ventana a un hombre y a una mujer abrazados, sorbiendo sus instintos desde la ternura que proporciona el amor.

No cuesta adivinar lo que seguiría. ¿O sí? porque muchos pueden ser los caminos por los que caminar. He tenido la suerte de vivir muchos momentos así, de los que el tiempo se detiene y uno disfruta placenteramente de la compañía de la persona amada, solo sintiendo su latido, su cercanía, su amor. Esos momentos son un tesoro que vale la pena guardar.


Ama tus emociones, tus sentidos, tus afectos. Estremécete en los brazos de la mujer amada, del hombre amado, del amigo/a, del amante. Haz de esos segundos, eternos caminos de primavera.


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viernes, 18 de octubre de 2013

Momento bañador fuera




Hace calor. Días templados que parecen anunciar la primavera y no el otoño. Hace calor. Tanto, que he decidido ir a la playa para gozar de la libertad en cuerpo y mente. Porque cuando voy a la playa no solo dejo en libertad a mi cuerpo para que el sol lo acaricie entre espumas de sal y agua, también dejo vaciar mi mente para llenarla de soplos de vida.

No sé a vosotros, pero me encanta llegar, buscar un sitio apropiado e iniciar el ritual playero. Primero me descalzo, clavo la sombrilla en la arena y dejo la mochila a la sombra para que el agua no se caliente. Extiendo la toalla según la hora solar y, entonces viene lo mejor, quitarse la camiseta y por último el pantalón corto o bañador. Es el momento más mágico del día, o al menos para mí. Es sentir la auténtica sensación de libertad. Liberarse de la opresión de la ropa. Sentirse todos por igual, sin ropa que nos pueda identificar por una marca, un color o una moda.

Al igual que me gusta ese momento en mí, he de reconocer que en ocasiones me atrae mirar a los demás cómo se comportan en ese preciso instante. Intento adivinar si llevan ropa interior o que se van a quitar primero. Pero lo mejor es cuando se llevan las manos a la cintura y ¡zas! bañador, boxer, slip…. se deslizan con precisión hacía la arena, salvados de su contacto por unas manos hábiles que lo rescatan, doblan y guardan en las mochilas o bolsas de playa. El cuerpo se libera de toda trampa textil para sentirse en plenitud.



Por ahora, ese momento no ha ido más allá, es decir, nunca me ha excitado verlo o he pensado en algo más que no sea lo que os he contado. Algún día puede que me turbe mirar a alguien, que me guste más el goce del cuerpo desnudo que el del momento de la liberación. Quien sabe, pero… ¡para que poner pensamiento donde no hay intención!

Me gusta el momento bañador fuera. Esta mañana lo he hecho en la playa para mi goce. Si a alguno le ha gustado mi momento, me alegro haberlo compartido con él.





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