UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

martes, 24 de septiembre de 2013

La última tarde del verano



Sin pretenderlo, la última tarde del verano se llenó de morbo, deseo, miradas y excitación. Muchas veces practicar el nudismo se malentiende y aparecen situaciones no buscadas, ¿o sí?. Al menos nosotros no las buscábamos,  no era el momento ni el lugar. En realidad somos extremadamente discretos y respetuosos con el naturismo.

El equinoccio del verano tocaba a su fin, aunque no el metereológico. Con tan buenas perspectivas, cielos despejados, mar tranquila y unos treinta grados de temperatura, decidimos que nada mejor que pasar una tarde de domingo en la playa.

Ya era hora, que llevaba todo el verano queriendo visitar una de mis playas nudistas preferidas y nada, cuando no surgía una cosa lo hacia otra. Así que este verano me he quedado sin hacer nudismo. Hasta esa tarde, en la que decidí acercarme con mi mujer.

Llegamos después de comer y para mi sorpresa había muchos textiles en aquella zona. Anduvimos un poco hasta que fuimos viendo nudistas. Decidimos instalar la sombrilla entre un chico con un perro y una familia que se encontraban situados entre unas palmeras.  A un par de metros de la familia había una pareja H/M y a un par de metros del chico, hacía las dunas, un hombre y, hacía el mar, una chica. Todos practicaban el nudismo, menos la familia que en esos momentos estaban en el agua.

Cuando todo estaba dispuesto me quite el bañador y me dispuse a gozar con intensidad de aquel momento de libertad. Mi mujer, como siempre mantuvo el bikini puesto. Me acompaña pero no lo practica.

Lo primero que hice fue bañarme. Bucear sorbiendo el agua por toda mi piel, mimetizándome con los peces que pasaban a mi lado. Una fusión total con la naturaleza.

Ya en la arena me tumbe a tomar el sol. La tarde estaba placida. El chico se fue a bañar con su perro en lo que me pareció unas ganas tremendas de dejarse ver. Buen cuerpo, bronceado en su totalidad y con una polla bien morcillona. Corría por la orilla con el perro unos metros y volvía. Ya podéis imaginaros a aquel hombre joven de cuerpo bien definido corriendo por la dura arena, haciendo balancear su polla con fuerza. Cerre los ojos, y al abrirlos vi que se había quedado quieto de espaldas al mar, tocándose la polla con bastante asiduidad. Me pareció que me miraba, pero me dije para mis adentros que estaba fantaseando demasiado. De repente, de las dunas apareció un hombre en la cinquentena que se fue a bañar pasando muy cerca del chico. Se bañó como con prisas y salió del agua volviendo a pasar por delante del chico. Pensé que quería tema con el y le dejaba señales para que le siguiese. Señales que no surgieron ningún efecto, o al menos mientras que estuvo en la playa.

Pasado un tiempo se dirigió donde tenia sus pertenencias, rebusco en una mochila, cogió un par de cosas y se vino justo delante de nosotros para liarse un canuto apoyándose en una palmera. ¡Claro! estaba buscando protección de la suave brisa, tan suave que apenas se percibía. ¿Péro no tiene una palmera donde sus cosas? No sé, vamos a dejarlo en una situación curiosa, sin más.

A todo esto la familia alemana de padres, hijo e hija, había salido del agua y al verse en una zona nudista, se marchó. El hombre de la pareja H/M solo hacía que sobarse la polla para tenerla morcillona o porque le excitaba aquella situación de estar desnudo junto a su mujer en la playa. Por suerte la mía estaba dormida y no se dio cuenta de nada.

En estas llega una pareja de chicos y se instalan cerca de la pareja H/M. Estos molan más, o al menos para mi. Les hice alrededor de los cuarenta, llevaban barba y lucian un vello corporal que les hacia de lo más atractivos. Casi ni se movieron. Ni cuando llego una pareja extranjera de H/M que acampó entre ellos y nosotros. Y digo acampó porque llevaban una de esas pequeñas tiendas que se abren al tirarlas al suelo. Los dos estaban totalmente depilados, lo que no me gusta. Dicen que lo hacen por higiene, pero un amigo me dijo que lo hacía para que pareciese más grande su pene, y me creo más esta percepción.

Menudo morbazo nos ofrecieron a todos. Llegó un momento en que se abrazaron, y ella comenzó a acariciarle la polla. Indudablemente iba tomando forma, y el le quitó la mano porque pasaba gente por la orilla. Creo que lo calentó bastante, porque se puso boca abajo, volviéndose a abrazar a ella. A todo esto el vecino seguía sobándose la polla. Lo más curioso para mi es que no me excitaba aquella situación, incluso llegó a parecerme de lo más normal. Mi mujer había vuelto de bañarse y se puso a mi lado.

Pasado un buen rato el hombre de la pareja extranjera se arrodilló sobre la toalla mirando hacia las dunas y luciendo una erección total. Se limpió el capullo con la mano, se levantó, y se fue a pasear por la orilla entretanto su pene volvía a la normalidad. Ella sacudió la toalla sin más y se puso a tomar el sol. Imaginación al poder. Creo que sobran las palabras.

Mi vecino tuvo que darse también cuenta de aquello, porque dejó de sobarse la polla para acariciar el pubis de su mujer y meterle los dedos. Aquella situación le había calentado bien, bien. ¡Joer! la tarde estaba de lo más morbosa.

La nota de humor la puso un japonés que paseaba con un amigo por la orilla. Cuando vieron que era una zona nudista, se quito el bañador y le pidió a su amigo que le hiciese una foto. Entro en el agua, se dió la vuelta, y se puso las manos sobre sus genitales, luciendo una sonrisa de oreja a oreja. De repente se quita las manos de sus partes para levantarlas hacia lo alto en oblicuo, y le pide a su amigo que le haga otra foto. Sonríe de nuevo mientras posa. Sale del agua, se coloca el bañador y siguen su paseo. Me gusto su sonrisa de felicidad, entre nerviosa y liberadora.

Decidimos marcharnos de la playa ya tarde, con la sensación de que al quedarse solos algunos de nuestros compañeros subiría la temperatura corporal. La última tarde del verano se convirtió en una tarde llena de mucho morbo, miradas y secuencias de vida.





3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Excitante como el verano, suave como la brisa, cercana como el aliento.

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  2. Yo tuve una larga temporada "hetero" con muchos sueños y fantasías gay y mucho mirar, observar mi entorno y buscar señales de lo que "pudiera ser" comportamiento "homoerótico" y no era, y mucho de asustarme y dar media vuelta cuando lo que "podía ser" realmente era. Es cierto que nunca he llegado a casarme ( al menos por ahora ) por eso sin duda fue muchísimo más fácil, pero llegó un momento en que fue casi hasta saludable mentalmente atreverme a dar el paso y hacer realidad aquello que hasta entonces eran solo sueños.
    Evidentemente solo acabo de leer unas pocas entradas de tu blog y no te conozco para decirte lo que tienes que hacer, toma mis palabras nada más como un comentario lleno de buenas intenciones, ¿de acuerdo? Pero mi consejo es que no dejes correr demasiado el tiempo, porque el tiempo perdido llega un momento en que pesa como una piedra en el alma, como pesan también esas pasiones y deseos que no llegan a realizarse.
    Un saludo con mis mejores deseos de felicidad para ti.

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