UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

lunes, 29 de julio de 2013

Desatendida mirada



Era temprano, la cala estaba casi vacía de miradas. Pero allí estabas tú, mirando al mar que abría las rocas como un frescor con el que calmar mi ardiente piel.

Por un momento pensé que el mar me regalaba mis sueños, los que cumplen en mis soledades cuando busco al amigo con el que ansió extasiar mi cuerpo.

Tú estabas solo, yo no. Nuestras miradas se cruzaron mil veces tropezando con mi obligada cautela. Hablaban los ojos, callaron los cuerpos.

Duele mi silencio, tanto que aun me duelen tus gestos de ganas.

Ayer en una cala amordace mis deseos.


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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor  por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia

9 comentarios:

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    1. Gracias Jon, es la realidad que me rodea, y que comparto con vosotros de la única forma que siento, con la palabra.

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    1. Gracias Pedro, como decía a Jon, es mi forma de comunicar con los que comparten mis mismas inquietudes. Antes no reparaba en miradas ni situaciones, ahora afloran sin buscarlas.

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  3. Es curioso, que las sensaciones aparecen solas, y los deseos también, aunque antes sintieramos lo mismo, cuando la cosa está a flor de piel, se nos agudiza los sentidos y de lo que no nos dábamos cuenta antes ahora sale solo, porque lo vivo y lo siento igual, parece como que hayamos despertados esos sentidos al mismo tiempo. Será el verano?...o tal vez que estamos ya cansados un poco de fingir y no dejarnos llevar por nuestros sentidos?.

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    1. No te puedo responder a ello, porque esa respuesta está en cada uno de nosotros. Pero si puedo contarte lo que siento. En mi caso son miedos. Es miedo a perderla, a pillar algo malo.... Si estuviese seguro de todo me convertiría en un potro desbocado.

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  4. Un hermoso pensamiento, que llevamos con nosotros en numerosas ocasiones.

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  5. DOLOR BISEXUAL.
    ¿Y cuánto dolor tenemos que soportar.?
    ¿Cuántas frustraciones y deseos encarcelados tenemos todavía que aguantar?
    Si yo a veces me lo permito, cuando ya no puedo más y me siento mal,
    y a la vez muy pronto lo vuelvo a necesitar.
    No sé cuántas lágrimas tenemos que derramar.
    Nuestro corazón de permanente luto está.
    Ni Sol ni Luna nuestra ansia podrán saciar.
    Quizá una parte de mi corazón me tenga que arrancar.
    Para poder sobrevivir con esta dualidad.
    Esta es mi triste verdad.

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  6. Esos miedos son muy normales. Y el eterno debate interior, también.

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