UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

lunes, 8 de abril de 2013

Ahora que recuerdo….



Somos como somos. Seres llenos de vida, inquietudes, ilusiones, esperanzas… aunque, lamentablemente, una educación programada para mantenernos alejados de nuestra libertad nos haya convertido en esclavos de una sociedad manipulada, y por tanto, manipuladora.

En mi caso, descubrí mi lado bisexual hace bien poco. Pero, ¿qué hubiese pasado sin una educación tan ortodoxa que da extrema importancia al pecado? Puede que todo hubiese sido como fue, o también que hubiese despertado antes. Porque sin duda, como ya comenté en otras entradas, creo que estaba latente en mi, escondido, esperando el momento oportuno para aflorar. Como lo hizo en aquella maravillosa playa… ¡ahora que pienso! tal vez no fuese allí. Al conocernos en este lado y descubrirnos más a fondo, he ido recordando ciertas cosillas que me lo anunciaban, que no las quería ver ni escuchar. Pensamientos, miradas que voy recordando en este blog, como esta que viví meses antes, un mediodía de junio, en una cala de un pueblo de la costa alicantina, donde presencié por primera vez una escena de sexo entre dos hombres que me hizo pensar un tanto.


La fotografía es de Internet, y no se cita al autor por no indicarse 
en el lugar de origen su autoría y procedencia
Fue también de lo más inesperado. En realidad acompañé a un familiar a realizar unas gestiones, y en la espera, decidí darme un baño de mar. Había oído hablar que había una cala nudista, y como practico el nudismo siempre que puedo, pues me persuadí a mi mismo para acercarme a ver que tal era. Costó llegar, aparque el coche y camine un trecho. Mereció la pena, es una cala pequeñita pero muy bonita, y con unas aguas muy transparentes.

Al acercarme había dos hombres y una mujer bañándose desnudos. Más allá un chico tomaba el sol tumbado sobre una roca plana, y otro con el pelo decolorado paseaba por la pequeña orilla. Busque un sitio donde acomodarme, dejé mis cosas, extendí la toalla y me desnudé para tomar el sol.

Poco tiempo más tarde, los bañistas salieron del agua, se secaron y marcharon. Nos quedamos tres hombres allí solos, disfrutando de las caricias del sol. Pero como el del pelo decolorado no paraba de mirar buscando mi correspondencia, y el chico parecía dormido, me puse nervioso y decidí irme a nadar. He de aclarar que en aquél tiempo desconocía que algunos hombres van a las playas nudistas a buscar plan, y claro yo no entendía esa fijación en estar mirándome sin parar.

El agua me refresco y puso en este caso cierta distancia. Estaba nadando en total libertad, sintiendo como acariciaba cada poro de mi piel, como mi polla se balanceaba agasajada por su humedad, y me zambullí para gozarla completamente. Es lo que más me gusta bucear desnudo, es como sentir la llegada del placer en cada momento.




Al salir a la superficie, miré hacía la cala, y vislumbre a un hombre que se acercaba vestido con un pantalón vaquero y un polo, y me extraño un tanto que no llevase toalla, pero enseguida pensé, y para que la quiere, se baña en pelotas y se seca al sol. ¡Para que más!. En esas veo que se le acerca el rubio decolorado y llevándose el puño cerrado a la boca le hace un gesto rítmico de arriba y abajo. El otro asiente con la cabeza, se apoya en la pared del acantilado y se baja el pantalón.

Paso todo tan rápido, que si me miran en aquel preciso momento se asustan al ver mi cara, que era toda una mueca de incredulidad, sorpresa y asombro. Y he de reconocer que también con un tanto de repugnancia ante lo que veía. Pero curiosamente no podía apartar la vista, estaba como hipnotizado al ver la polla de aquel tío plantando bandera.

El rubio se acerca, le coge la polla, la acaricia y comienza a hacerle una mamada de impresión, como gemía el tío, sin importarles que hubiera dos personas más allí. El otro hombre que tomaba el sol, se irguio, echo una mirada y volvio a tumbarse despreocupado. Estaría ya acostumbrado a ver escenas de ese tipo. Pero yo me quedé con los ojos como platos, no daba crédito a lo que veía, y no me parecía nada bien. Pero mi polla pensaba de otra forma, y la notaba dura, muy dura. Tanto, que sin darme cuenta comencé a acariciarla lentamente. ¡Uff!!, hacía tiempo que no tenía tanto placer en solitario.

En esto que acabaron. El uno se subió los pantalones, y sin mediar ni una sola palabra en todo el tiempo se marcho. El otro se acerco a la orilla para limpiarse con el agua de mar y se sentó en el rompiente de las olas. Yo seguía con las caricias. No podía quitar de mi mente aquellas imágenes.

Cuando paso el calentón. Me avergoncé de mi mismo. Nade un poco para relajarme, cuando en realidad estaba nadando para hacerme el despistado, como si no hubiese visto nada. Pero él dador de placer se había dado cuenta, y al salir me hizo, desde la distancia, el mismo signo con el puño cerrado. Me sonrojé, y aparte la mirada con vergüenza, pues ya supe que me había visto. De repente el chico que tomaba el sol se incorporó al oír mis pasos, y volvió a tumbarse, pensé que estaba esperando a alguien. Recogí y me dispuse a irme con un tembleque casi ingenuo.

Para salir hacía el coche era preciso pasar por el lado del rubio, que me siguió con la mirada. La note sobre mí, con hambre de más sexo, pero yo no me atreví a mirar. Estaba confuso, ver una mamada entre dos tíos me había excitado, pero pensaba que eso no estaba bien. En mi cabeza no paraba de preguntarme porqué, si yo no me había fijado nunca en un hombre, si a mi me gustaban las mujeres.

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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento de algún derecho se retirará inmediatamente. 

1 comentario:

  1. Si se te puso dura y no sólo no dejaste de mirar sino que te tocaste mirando la escena, pues...

    De todas formas lo entiendo. Ahora, años después, soy consciente de cosas que hace unos años no era capaz de asimilar, cosas que me pasaban, que estaban ahí, pero que yo no quería ver.

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