UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

sábado, 19 de enero de 2013

Mi amigo y confidente

Desde el mismo día que inicié este inesperado viaje tengo un cómplice. Un confidente callado, discreto, silencioso de los que nunca van a contar nada. Esta tarde he estado con él, sorbiendo su mirada.

Como siempre que acudo a su lado, me quedo quieto, contemplándole primero, hablándole después. Me escucha en silencio, aunque a veces esté enfadado conmigo y me salpica con su fuerte y altiva verborrea. Hoy estaba un poco revuelto, no se sentía bien, tenía espasmos por el frío y el viento, pero me escucho como siempre.


Cuando enmudecieron mis labios, me sonrío mostrando sus blancos dientes. Tan blancos como la espuma del mar, tan tiernos como el agua que calma la sed. Entonces, sus húmedas manos acariciaron mi rostro, calmando mi interior. Las yemas de sus dedos me halagaron con pequeñas gotitas de agua sopladas por la brisa. Solo, dejando vacía la mente de todo, esta tarde he sido feliz junto a mi eterno cómplice, el mar.



------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente
  




9 comentarios:

  1. y que con sus olas acaricien tu piel y al retornar su salado fluir, se lleve y engulla lo negativo.... tengo suerte de vivir cerca del océano.... besos :-*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. si, tenemos suerte de vivir cerca del mar y sentirlo en todo momento

      Eliminar
  2. Todos tenemos ese amigo silencioso y discreto que nos escucha, y aunque el mío no es el mismo, tengo que reconocer que cuando voy a visitarlo en los días que mas solo esta, el me lo agradece dándome mucha paz interior..... Desde aqui le doy gracias a tu amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y yo le doy gracias al tuyo, que nunca nos fallan

      Eliminar
  3. El mar, la mar no tiene sexo definido, es todo en uno, el mar, la mar siempre es un, una aliada dispuesto, dispuesta a ser cómplice de unos y otras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Somos muchos los que nos acercamos a su espacio de agua para renacer entre sus gotas de vida.

      Eliminar
  4. No sé qué tendrá el mar que es tan atrayente, y más para los que somos de interior como yo.

    ResponderEliminar
  5. Hola Germán. He sido el último en llegar y me he perdido gran parte de tu viaje, o sería mejor decir, lo he andando sólo sin ti y acompañado de otros amigos hasta confluir contigo en este lugar. Por este motivo y porque me gusta lo que escribes y compartes, he decidido emprender este viaje siguiendo tus huellas y compartir también lo que siento y mi modo de ver la vida.
    También me serena contemplar el mar, o el firmamento, o cualquier otro hermoso paraje natural. En esos momentos regreso a mi verdadero hogar, más allá del mundo que puedo percibir con mis sentidos físicos, se acalla mi mente inquieta y me siento grande y completo. Por instantes olvido mis necesidades, mis miedos y prejuicios, y siento alegría de ser quien soy, aunque no sea capaz de describirlo con palabras. Somos vida con deseo de vivir, ocupando nuestro lugar por derecho propio, siendo como somos sin nada que cambiar.
    Nuestro hermoso mar nos despoja de lo que no somos y se lleva a las profundidades el miedo a sentir diferente. Desnudos ante el mar no hay nada que se pueda ocultar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola amigo. La naturaleza nos ayuda a comprender, a entender la sabieza de la vida. A mi me ayuda mucho un paseo por la montaña o acercarme al mar. Ambos me dan energía, me ayudan a que mi camino sea claro, libre. Me alegra compartir contigo las mismas ganas de ser y sentir. Un fuerte abrazo.

      Eliminar