UN SORPRENDENTE VIAJE QUE LLEGÓ A LAS PUERTAS DE LA MADUREZ, LLENANDO DE NUEVAS SENSACIONES MI VIDA.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Al respecto del Bud Sex

Hace unos días un compañero de este viaje, Vicent Tomás, me preguntaba en el blog que opinaba sobre el Bud Sex, o lo que es lo mismo sexo entre hombres heterosexuales sin ningún tipo de afecto y siempre desde la clandestinidad. 



En algunos medios de comunicación he leído que el Bud Sex esta de moda. No se si reírme o ponerme a llorar. Sexo entre hombres lo ha habido desde el principio de los tiempos. Desde que se tenía un calentón tan fuerte que se calmaba con la única persona que se tenía a mano, por supuesto un hombre, o simplemente porque se atraían, se gustaban. En realidad no tengo ni idea, porque evidentemente no estaba allí. O tal vez si, en otra vida, claro.

Cierto es que algunos heterosexuales puedan sentirse atraídos por su mismo sexo en algún momento de su vida o por pura necesidad cuando solo se relacionan entre hombres, caso de las cárceles o en el ejército, aquí con mucho silencio. También es cierto que en la actualidad se vive la vida sexual con más apertura, sin tanto tabú y con ganas de experimentar lo antes prohibido. 

Sin ir más lejos, últimamente me pregunto si este otro lado lo hubiese vivido en aquel momento de la playa si la relación con mi mujer no atravesara una fuerte crisis. Recuerdo que solo me deje querer, admirar, encariñar cuando entonces ella ni me daba una sola palabra de afecto. Hace ya tiempo que no busco nada ni a nadie. Todo ha vuelto a ser como al principio de conocerla.

Nunca me han gustado las etiquetas. Me costó mucho admitir mi bisexualidad desde el grado que me puede excitar cuando me toca un hombre en un masaje o en un momento de mucho morbo. Nada más. Si a eso se le llama ser bisexual, lo soy. Si se le llama Bud Sex, lo practico. Si quieren nombrarlo como heterosexuales que tienen sexo entre ellos, también lo acepto. Si hay alguna otra forma de llamarlo por supuesto que me señalo. Aunque en realidad todos estos apelativos me suenan a excusa, a no querer aceptar en realidad nuestro ser completo, tal como es, y como ya sabéis no es mi caso.

Complejo desde luego. Etiquetar lo más natural del mundo no tiene sentido. Lo mejor es que vivamos en libertad, sintiendo aquello que más felices nos haga. Que importa si uno es gay, bisexual, hetero o lesbiana, si práctica el Bud Sex, el bondage, el travestismo o la lluvia dorada. Hagas lo que hagas hazlo desde tu libertad, aceptando quien eres.

Me parece patético querer poner nombres sobre nombres, etiquetas sobre etiquetas. Pero respeto las opiniones de los demás, por ello me gustaría conocer también vuestras opiniones y sobre todo la del amigo Vicent. Siempre enriquece saber lo que opinan los demás sobre etiquetas que de una forma u otra nos señalan formando parte de nuestras vidas.


------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente














viernes, 3 de noviembre de 2017

Abrazos de vida




No me canso de decirlo, ¡sí al abrazo!. Maravilloso el poder de unión que guarda. Dar un abrazo en silencio puede llegar a ser la mejor comunicación, el mejor remedio, la solución a lo que nos inquieta. Al abrazar mostramos afecto, damos amor, sentimos, respiramos el alma, la esencia de los otros. Ya veis, abrazar es vivir. Apreciar que somos, que los demás son.


Desde un punto científico y también emocional, se habla de los grandes beneficios que provee a nuestra salud. Entonces, ¿porqué los proporcionamos con usura? ¿porqué nos cuesta tanto darlos?. Una educación retrograda nos hace verlos con distancia, incluso separarnos más de la cuenta en las pocas ocasiones que los damos, no se vaya a pensar que hay otras intenciones. ¡Claro! Si hay hasta quien te mira mal, como que te has pasado con tanta confianza. Con suerte, solo conciben el abrazo en determinados momentos en los que hay sexo.

Hace unos días tuve la suerte de dar unos cuantos abrazos en los que se me transmitió y transmití mucho más que un simple rodear con los brazos. Algunos fueron con gente que conocí unas horas antes, otros con desconocidos que en ese momento se encontraban a mi lado. Tan solo uno de esos abrazos fue con un amigo de espíritu, al que no veo todo lo que quisiera, pero que al vernos es como si no hubiese pasado un solo día. He de reconocer que me llenan sus abrazos. Salí de aquel lugar pletórico de sensaciones, lleno de energía positiva.

Volviendo a casa pensaba en la importancia de abrazarse. En lo privilegiado que soy de poder abrazar todos los días, de poder hacerlo desde la cercanía, cuerpo a cuerpo, experimentando lo hermoso de estar pegado a otra persona, nutriéndome de su piel, de su esencia.

Pocas veces lo hacemos con los que nos rodean, aquellos a los que sentimos querer y no lo expresamos nunca, o tal vez menos de las que deberíamos. Si fuésemos conscientes que pudiese ser nuestro último abrazo seguro que los daríamos todos los días. “Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría abrazos, un beso y te llamaría de nuevo para darte más”. Gabriel García Márquez

Simplemente abraza. Como lo hago yo en este otoño que comienza a enfriar el cielo plomizo. Te doy mi abrazo sincero, pegado al cuerpo, profundo, silencioso, atemporal, con la esencia de este compartido viaje.


------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente